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04 de Ago de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El impacto ambiental de los Carnavales

La muchedumbre se aglomera, se mueve, se acalora. La gente salta, baila, canta y grita, agua, agua, agua, agua... y si tiene suerte, el ...

La muchedumbre se aglomera, se mueve, se acalora. La gente salta, baila, canta y grita, agua, agua, agua, agua... y si tiene suerte, el chorro de agua cae sobre sus asoleadas cabezas como una bendición. Y es que los Carnavales, durante sus cuatro días y noches son un constante derroche de lujo, glamour, música, recursos naturales y materiales reciclables sin control o poco controlado.

Cientos de miles de galones de agua, tanto potable como cruda, procedentes de la red pública, embotellada, de ríos, lagos y riachuelos son desperdiciados por cientos de camiones cisternas que se dedican día y noche a trasegar importantes cargas de nuestro recurso natural más preciado y el peor manejado de todos los recursos que hemos recibido en nuestro naturalmente rico territorio.

Millones de botellas plásticas con productos que van desde agua, gaseosas y líquidos azucarados son desechadas sin ninguna consideración por los sedientos parranderos que no piensan en nada más que en seguir celebrando la fiesta de todos los demonios como si el mundo se fuera a acabar.

Millones de latas de aluminio, de cerveza, sodas y hasta las bebidas energéticas son arrojadas a las aceras, esquinas y patios ajenos por acelerados trasnochados que no desean otra cosa que no sea seguir con otra bebida para terminar tirado al lado de aquellas latas que lo hicieran perder la conciencia.

Millones de galones de gasolina, aceite y llantas son quemados por cientos de miles de conductores que aprovecharan cada día de los cuatro para agotar al máximo sus existencias de energía física y mental con la excusa de liberar el stress , pasear con la familia, buscar amistades o simplemente salir a tomarse unos tragos lo más lejos posible.

Estas son solo algunos ejemplos de las barbaries ambientales a que exponemos al planeta Tierra durante los peores días de fiestas (luego del Año Nuevo) que celebramos a lo ancho del mundo como una herencia de nuestra incapacidad de mostrar respeto y coherencia con la escasez de los recursos naturales que cada día amenazan a la vida de millones de personas.

Si bien es cierto que todos queremos divertirnos, tomarnos unos días libres para liberar las tensiones, con personas que no conocemos y otros que conocemos muy bien, en lugares a los cuales poco vamos, durante cuatro días del año, también es cierto que hay muchas cosas positivas que podemos hacer antes, durante y después de estas muy alegres e inconscientes jornadas.

Si pensamos antes de lanzar esas latas de aluminio vacías al piso, y en vez de ello, las amontonamos en el mismo lugar y si cuidamos que los demás así lo hagan, multiplicaremos el mensaje, protegeremos los recursos naturales y disfrutaremos con conciencia ecológica estas fiestas.

- El autor es fundador de Alianza Contaminación Cero. ecologicpanama.conte@cableonda.net