22 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Holocausto y excomunión

Vida e historia del pueblo hebreo tienen importancia enorme para el mundo cristiano. Soy cristiano y lo digo: sus héroes de la Torah y l...

Vida e historia del pueblo hebreo tienen importancia enorme para el mundo cristiano. Soy cristiano y lo digo: sus héroes de la Torah y los Profetas son nuestros héroes. Los cristianos somos hijos espirituales de Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Elías.. Nos alegran los triunfos y sufrimos las tristezas del rey David. Rezamos los Salmos. La herencia religiosa judaica es nuestra también. Nuestra fe es apostólica y los Apóstoles, judíos de origen, tenían amor al legado de sus padres. Por eso tenemos la obligación de sufrir como nadie, en nuestro espíritu, el dolor que en espíritu y carne vivió el pueblo judío a manos del neopaganismo nazi.

Porque hay pruebas históricas del holocausto. Aún viven testigos-víctimas de ese horror. Los hornos allí estaban. La negación del Holocausto es un delito en Europa. Una burla al pueblo judío. El negacionismo es, además, un pecado.

Por lo anterior, el Papa también se ha pronunciado contra el negacionismo. Como alemán fue testigo y víctima del horror nazi. Su padre fue perseguido, hostilizado por ser adversario del régimen. El futuro Papa fue obligado a ingresar en las Juventudes Hitlerianas, de las que desertó apenas pudo, con alto riesgo de ser hallado y fusilado.

Cuando el Papa levantó la excomunión de obispos lefevbristas no era consciente de las opiniones personales del obispo Williamson sobre temas históricos. Y es que Williamson no había sido excomulgado por su opinión sobre el Holocausto, ni fue rehabilitado por ello. Este es otro punto que hay que comprender. Cuando la Iglesia excomulga a un católico es porque ha cometido un gravísimo delito religioso contra la fe.

La excomunión siempre ha sido el castigo más grave para la fe cristiana. Es ser expulsado de la comunidad religiosa, en sentido físico y espiritual. La practicaron los Apóstoles, la ordenó San Pablo, caso de necesidad. Hasta los tiempos en que fue educado Benedicto XVI e incluso los obispos lefevbristas, era más grave aún. Había excomunión vitanda (obligación de evitar el trato con el excomulgado) y eso tendría que ser muy duro para mí si el excomulgado era mi hermano, por ej. La excomunión era poco menos que el castigo del infierno, porque el excomulgado perdía hasta el derecho de beneficiarse de las oraciones de la Iglesia (del tesoro de gracias de los santos y los fieles devotos que oran). De forma que su alma quedaba solitaria, cuando enfrentara el juicio de Dios, sin que intercediera por él la Santa Madre Iglesia. Aunque ya no hay exclusión de trato ni carecen de oraciones por su conversión, la excomunión no deja de ser un castigo y una vergüenza para un católico y un riesgo para su salvación. Por lo tanto, estos obispos manifestaron su sufrimiento al Papa y su deseo de ser reintegrados en la Iglesia. El Papa, por misericordia, retiró la excomunión, pero su reincorporación plena dependerá de que vuelvan a ser ortodoxos en la fe. Habían sido excomulgados porque Lefevbre consagró obispos contrarios al Concilio, estando suspendido a divinis (en la celebración del culto sagrado).

- El autor es filósofo e historiador. jordi1427@yahoo.com.mx