28 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Las botellas de Ricky

Ni la aguerrida periodista Mónica Palm, ni el renombrado Bobby Eisenmann, ni Willy Cochez son perredés. Para evitar ser parcial o subjet...

Ni la aguerrida periodista Mónica Palm, ni el renombrado Bobby Eisenmann, ni Willy Cochez son perredés. Para evitar ser parcial o subjetivo y evitar demandas por calumnias, populares hoy, me limitaré a destacar en grande las opiniones de esos seres panameños sobre Ricardo Martinelli : Dijo Willito en marzo del 2004: “En el Ministerio del Canal había (con Martinelli) un presupuesto de 3 millones y 30 funcionarios, la mayoría sin funciones” (léase bien: “ botellas”).

Tal vez Willy, hoy con amnesia, se quedó cortito. Nos ilumina mucho más Roberto Eisenmann, en artículo del 2004, : “El Ministerio del Canal no existe ni ha existido jamás, y todos los que allí cobraban sin funciones eran botellas, primero de Ricardo Martinelli, y luego, del arnulfismo”. Bobby tiene que saber muy bien lo que dijo, porque fue un asesor especial de Mireya Moscoso, para la época, presidenta y jefa de Martinelli.

Debido a “que solo le dejaron un pequeño ministerio de tan poquito presupuesto” , en un Consejo de Gabinete, según los informes desclasificados que nos ofrece la valiente Mónica Palm, Martinelli, quejoso y deprimido por los reclamos de la gente de su partido CD, tuvo que ser franco y directo en esa reuníón de alto nivel, diciéndole a Doña Mireya: “me jodieron presidenta, me dejaron una planilla muy chiquitita, yo quería nombrar más gente” (por supuesto, sin funciones, o sea, botellas). A perro viejo lo capan una sola vez, dicen allá donde uno, pero muchas veces a los panameños los han capado muchísimas veces, por ser amnésicos y crédulos.

¿Por qué lo digo? Porque hoy día, Ricky y sus asesores afirman en su “programa de gobierno” que solo ocuparán cargos en su gobierno aquellos que cuenten con la preparación y la experiencia requerida. ¿Podemos creerle tal promesa a alguien que según un respetabílismo panameño como Bobby Eisenmann fue un alto creador de botellas que ganaban altos salarios sin ninguna función? Sería para dejarnos capar una vez más creyendo en un demagogo multimillonario, a costa de la suerte de muchos panameños pobres que no pueden ganarle una sola demanda en la Corte Suprema luego de sus reclamos, porque no tienen el billete para pagar abogados permanentes como lo hace Martinelli.

Esta última afirmación, Ricky lo sabe bien, se puede respaldar si se examinan las demandas laborales interpuestas contra el hoy candidato, que quedan a la espera de apelaciones que se van al limbo perpetuo de la Corte, si no hay recursos para abogados notables, con seguimientos legales.

Además, y se puede probar, el Supermercado 99 es el establecimiento de su tipo que más demandas y multas ha tenido por vender artículos fuera del tiempo de uso legal, etc. ¿Decimos que Ricardo Martinelli es un diablo y no tiene derecho de ser presidente? No, tiene todo el derecho. Lo que decimos es que no siga echando cuentos de que su potencial gobierno “sería puro, impoluto, honesto, sin corrupciones”, porque para creerle, primero tendríamos que verlo poniéndole una demanda a Roberto Eisenmann y al propio Cochez, por sus declaraciones, que no por ser dichas en el pasado, han perdido valor ante la ley.

Los que quieran asegurarse de que lo que digo es verdad, lean a Mónica Palm, La Prensa , 17 febrero, página 7, “La fragilidad de una promesa”. Amén.

-El autor es embajador de Panamá en Perú. homiliadiaz@gmail.com