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02 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Noventa y ocho años después

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora nace en 1911, propuesto por la dirigente comunista alemana Clara Zetkin, alzando como princ...

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora nace en 1911, propuesto por la dirigente comunista alemana Clara Zetkin, alzando como principales reivindicaciones el derecho al voto de la mujer, contra la discriminación laboral y la sobreexplotación capitalista de mujeres y niños. Esta fecha de lucha iniciada por una asamblea de mujeres trabajadoras y revolucionarias reunidas en Copenhague, tiene plena vigencia casi cien años después. Pasado casi un siglo, las mujeres tienen derecho al voto, pero es un derecho sometido a la manipulación de la mafiocracia, votos sin democracia. Ni hablar de la rampante discriminación laboral.

En esta sociedad la mujer trabajadora es víctima de una doble explotación: está sometida a la opresión socio—cultural de la sociedad patriarcal, que fija raseros distintos para evaluar comportamientos de hombres y mujeres. Por otra parte, está la explotación de un sistema económico que considera a hombres y mujeres como una mercancía más, interesado sólo en usarlos como medios para generar riqueza privada, esquema donde mujeres e infantes son el eslabón más débil.

Frente a esto, se impone el fortalecimiento de un feminismo combativo y clasista, que haga resistencia al pensamiento social hegemónico que reconoce a la mujer como una mercancía más, sujeta a la compraventa capitalista. Es hora de que un feminismo de este nuevo tipo rompa marras con aquel surgido de las oligarquías, basado en términos meramente decorativos, gramaticales, caritativos o alienantes, que en muchas ocasiones sólo cumplen la función de profundizar el problema.

En este proceso libertador de la mujer, también se incluye la participación activa de hombres militantes en organizaciones sociales, gremiales, profesionales, de trabajadores y políticas, porque es inconsecuente plantear la transformación social y al mismo tiempo reproducir conductas machistas.

En estos 98 años la mujer trabajadora ha logrado muchas conquistas producto de sus luchas, pero las conquistas más importantes aún están por llegar, aún mujeres y hombres tenemos una sociedad nueva que conquistar y construir. Juntos, mujeres y hombres, luchando por la libertad política, social y económica de la clase trabajadora.

-El autor es asistente técnico.lcr19pma@yahoo.com