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23 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Concepto general de educación

En su acepción más general, la educación es el proceso de desarrollo consciente y libre de las facultades del hombre en su integridad de...

En su acepción más general, la educación es el proceso de desarrollo consciente y libre de las facultades del hombre en su integridad de espíritu y de cuerpo.

Los animales y las plantas, sujetos como el organismo humano a las leyes naturales, no son aptos para la educación; nacen, crecen, cambian y mueren en virtud de un mecanismo involuntario que entra en el orden general de las cosas; en ellos hay cambios y evolución, ejercicio y potenciación del instinto — la planta es susceptible de cultivo, como el animal lo es de adiestramiento —, pero no son capaces de educación, porque la educación es un proceso que implica instrucción para el ejercicio de la libertad.

El hombre, en cuanto vive y se desarrolla, se modifica de acuerdo con determinados principios, hechos u orientaciones, tiende hacia determinados fines, ejercita con mayor intensidad y profundidad sus facultades espirituales. En cuanto vive, el hombre quiere realizarse a sí mismo, quiere ser todo lo que es capaz de ser y, por esto, se ve obligado a conocerse cada vez mejor, a descubrir cuáles son sus fuerzas más íntimas, a advertir las aptitudes y las potencialidades que lo caracterizan y, por consiguiente, a realizar lo que siente que puede y debe ser. Él, centro de fuerzas físicas y espirituales, es una unidad en cuanto tal, es persona; la educación es precisamente el desarrollo de la persona humana en su integridad.

Ahora bien, si la educación significa desarrollo del hombre bajo la acción de diversos factores, en cierto modo todos se educan a sí mismos y a los otros por el solo hecho de que existen, piensan y obran: principios, ideas y acciones determinan condiciones que contribuyen a forjar el carácter de cada individuo y le sirven para que adapte y forme en un sentido u otro su propia personalidad.

De aquí que el hecho educacional no pueda circunscribirse al ámbito de un determinado círculo de individuos o de una clase de personas que se ocupen a propósito de él. Todos educamos, aunque sólo algunos hombres y determinadas instituciones (la familia en la infancia y la escuela después) se atribuyen formalmente esta misión. Pero siendo la educación el crecer y realizarse del valor de la persona, la misma no cesa con el periodo escolar, sino que continúa durante toda la vida, y los hombres, en muy variadas circunstancias, se suelen educar individual y recíprocamente.

En conclusión, la educación da como resultado un crecimiento interior, connatural a la naturaleza humana y de la misma sociedad, es un empeño de superación que siempre acompaña a todo hombre.

Igualmente que la vida individual implica un problema de educación, así como la vida social, en el sentido de que es necesario establecer las condiciones para el desarrollo de las personas.

En efecto, educar bien significa favorecer el desarrollo coherente e integral de las personas, y por consiguiente crear las condiciones para que esto pueda suceder.

Entendida así, la educación viene a ser la meta de un propósito determinado, el objeto de la ciencia que reflexiona sobre las acciones que es la Pedagogía, la cual se propone el estudio de las acciones educacionales, de los fines y de los modos de educar.

-El autor es pedagogo, escritor y diplomático.socratessiete@gmail.com