12 de Ago de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Panamá necesita responsabilidad

Las principales economías del mundo atraviesan por un período de recesión que amenaza la estabilidad financiera internacional. Los efect...

Las principales economías del mundo atraviesan por un período de recesión que amenaza la estabilidad financiera internacional. Los efectos de esta crisis comienzan a sentirse en nuestro país, es de esperarse que afecte considerablemente la tasa de crecimiento de la economía y el empleo.

Panamá ha logrado una tasa de expansión de su economía a un ritmo de 8,5% durante los últimos cinco años. Bajo la Administración Torrijos las finanzas públicas se han saneado, la Caja de Seguro Social cerró su brecha en el programa de pensiones, la inversión nacional y extranjera directa contribuyó a la expansión y el proyecto de modernización del Canal de Panamá permitirá al país contar con un alto flujo de inversiones.

Toda esta realidad, unida a la diversidad en los sectores motores del desarrollo, posibilitaron por primera vez en la historia que la recesión económica que desde hace un año golpea a los Estados Unidos no haya arrastrado al país como sucedía en el pasado.

Las calificaciones de riesgos que se han emitido para nuestro país, demuestran claramente que la comunidad financiera internacional aprecia los avances que hemos logrado en materia económica y social. Estamos cerca de lograr la calificación de grado de inversión para el país por las políticas macroeconómicas que se han implementado. Pese a esta realidad y a las ventajas comparativas de que goza el país, nos enfrentamos a una seria encrucijada, por el grado de integración que ha logrado la economía mundial y a las singulares características de nuestro sistema financiero, que se ve amenazado por las políticas que otros países intentan desarrollar en los próximos meses.

Otro elemento que ayuda a crear un clima inestable para Panamá, a nivel nacional e internacional, son las acusaciones que de manera temeraria se hacen las diferentes campañas sobre el uso de dinero en la política proveniente del lavado de dinero y el narcotráfico. Este ambiente político contribuye a aumentar el riesgo país y da argumentos a nuestros competidores que desean incluirnos en la lista de los llamados “paraísos fiscales”.

Es importante recordarles a nuestros dirigentes políticos que las actividades bancarias representan el componente más importante del sector de servicios financieros. Al mes de marzo del 2009, el Centro Bancario de Panamá cuenta con 76 bancos: 2 bancos oficiales, 43 bancos de licencia general y 31 bancos de licencia internacional. El informe ejecutivo de la Superintendencia de Bancos a enero del 2009, refleja que las operaciones del sistema bancario muestran resultados favorables que confirman su estabilidad y que tienen activos líquidos de 15,207 millones de dólares lo que le permite mantener un excedente de 7,897 millones de dólares sobre el requerimiento de liquidez legal.

Panamá está llevando a la práctica un programa financiado por el BID para mejorar la transferencia del sistema financiero. Este plan nacional incluye medidas para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, a través del fortalecimiento de las instituciones públicas responsables de la supervisión financiera. La fortaleza de nuestro sistema financiero es la confianza que tengan los depositantes, los inversionistas y las instituciones financieras en la estabilidad de nuestra Nación. Frente a los nuevos retos, el país exige responsabilidad y seriedad a sus dirigentes políticos. No debemos destruir lo que nos ha costado tanto edificar.

-El autor es ingeniero y analista político.blandonc@cwpanama.net