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24 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La demagogia en la política

Por razones que tienen que ver con el cálculo, por demás equivocado, que en el interior del país las industrias y los negocios en genera...

Por razones que tienen que ver con el cálculo, por demás equivocado, que en el interior del país las industrias y los negocios en general son más débiles en el logro de grandes ganancias, los salarios, incluyendo el llamado salario mínimo, son menores casi siempre que los emolumentos que se les paga a los trabajadores en las áreas metropolitanas del país.

Ese es el caso de Ricardo Martinelli, por los lados de Soná, provincia de Veraguas, y Juan Carlos Varela, zar de la fabricación de licores en Pesé, provincia de Herrera.

La empresa del señor Juan Carlos Varela ha generado más muertos que el hanta virus, desastres naturales, accidentes de autos, sicariato, dietilenglicol, buses quemados, los carteles de la droga, suicidios y otras afectaciones de la sociedad en general.

Allí están las cifras, muertos, lesionados, heridos, viudas, huérfanos, hogares destruidos, lisiados, cuyo costo lo asume el Estado, cuando debe brindarle atención médica con los impuestos que pagamos todos. Ambos hicieron o levantaron sus grandes fortunas pagando los bajos salarios que siempre se les han otorgado a los trabajadores en el interior del país.

¿Quién podrá creer en sus propuestas que les quieren vender a los explotados de Herrera y Veraguas? No es ningún secreto, por ejemplo, que el señor Martinelli es en promedio el empleador que más reclamos y condenas ha recibido en el Ministerio de Trabajo por razón de negarse a pagarle sus prestaciones a muchos de sus empleados. No es mentira que existe en su cadena de comercios personal que labora bajo la figura del contrato, para no tenerlos en la planilla del Seguro Social, con derecho a prestaciones sociales fijas. No es mentira que allí, donde su empleador dice que todo marcha bien, se irrespeta la condición de las mujeres al exigírseles la “prueba de orto”, se les revisa su cuerpo a la entrada y a la salida, en una acción denigrante y ofensiva a su condición de trabajadoras.

Ahora don Ricardo se adentra a conocer la cruda realidad de los trabajadores que asistimos al Seguro Social, pero acompañado de camarógrafos, periodistas y sus copartidarios, pero cuando dirigió la entidad no aplicó jamás correctivos para cambiar un sistema que merece y exige correctivos urgentes.

Esto es demagogia de la más pura y ordinaria.

Es lucrar políticamente de la condición de pobres entre nuestros ciudadanos.

Por eso es que Balbina Herrera Araúz, candidata por el Partido Revolucionaria Democrático, cada día se eleva en la percepción del electorado, porque ella, nacida, criada y crecida en ese mismo arrabal, promete acabar con muchos de los problemas que son parte de la vida diaria de los panameños y panameñas.

-El autor es periodista.erluga@cwpanama.net