‘Me gustan los gringos francos’: el mensaje de Petro tras el deshielo diplomático con Trump en Washington

  • 03/02/2026 17:29
El diálogo privado permitió reducir fricciones, revisar seguridad, energía y narcotráfico, y dejar atrás meses de confrontación que pusieron en riesgo la estabilidad diplomática

La reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump en la Casa Blanca marcó un punto de inflexión en la relación entre Colombia y Estados Unidos, al cerrar más de dos horas de conversaciones privadas con señales claras de distensión tras un prolongado periodo de enfrentamientos políticos y diplomáticos.

El encuentro, celebrado este martes en Washington, concluyó con un balance más favorable de lo que ambas delegaciones anticipaban. Sin actos protocolares, sin declaraciones conjuntas y lejos de las cámaras, los dos presidentes optaron por un formato reservado que permitió reducir tensiones acumuladas durante meses y explorar coincidencias en temas estratégicos como seguridad, energía y cooperación regional.

Desde el entorno diplomático colombiano se transmitió una lectura inequívoca: el clima fue positivo. Petro abandonó la Casa Blanca con la percepción de que la relación bilateral ha entrado en una nueva fase, menos confrontativa y más pragmática. Esa evaluación quedó reforzada horas después en una entrevista concedida a Caracol Radio, en la que el mandatario calificó el encuentro con una nota sobresaliente y aseguró que superó sus expectativas iniciales.

“Le doy un 9″, celebró Petro. “Me gustan los gringos francos”, reconoció cuando le preguntaron si Trump le había caído bien.

Según el propio presidente colombiano, la conversación se desarrolló en un contexto marcado por temores y expectativas compartidas sobre el futuro regional. Petro destacó coincidencias con Trump en asuntos como las energías limpias y valoró el estilo directo del mandatario estadounidense, al que describió como franco en el intercambio de posiciones.

Narcotráfico

Uno de los ejes centrales fue el narcotráfico, un tema que había alimentado buena parte de los choques públicos entre ambos líderes. Petro explicó que llevó mapas, material audiovisual e informes de inteligencia para sustentar su argumento de que la presión de las autoridades colombianas ha desplazado las rutas del crimen organizado hacia el sur del continente. En ese contexto, solicitó apoyo de Washington para facilitar un canal de entendimiento con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, con quien mantiene una crisis diplomática. Según Petro, existen intereses criminales que buscan la ruptura de relaciones entre países vecinos.

Venezuela

La situación de Venezuela también estuvo presente, aunque de manera menos profunda. Petro relató que Trump le pidió su opinión sobre la captura de Nicolás Maduro y sobre el papel de figuras del oficialismo venezolano como Delcy Rodríguez. “Le dije que estoy acostumbrado a la guerra”, contó el jefe de Estado colombiano.

Agregó que “Venezuela se merece que se encuentren las fuerzas racionales. Podemos ayudar mucho” y sostuvo que su enfoque apunta a una salida racional y a la reactivación económica del país vecino, señalando a Ecopetrol como un actor potencial en ese proceso.

Agenda del día

El carácter discreto del encuentro se reflejó incluso en el acceso a la Casa Blanca. Al no tratarse de una visita de Estado, Petro ingresó por la puerta oeste, utilizada para reuniones diplomáticas de menor rango, y no por el pórtico norte. Previamente, ambos presidentes recorrieron el pasillo de los expresidentes, un espacio que ha generado controversia reciente por las placas instaladas por Trump sobre sus antecesores.

La reunión comenzó alrededor de las 11:05 de la mañana, tras la llegada de Petro a las 10:52, y se extendió hasta poco antes de la 1:00 de la tarde. El presidente colombiano se retiró rumbo a la residencia del embajador en Washington, mientras que la Casa Blanca confirmó oficialmente la conclusión del encuentro a la 1:16 pm, a través de su secretaria de Prensa, Karoline Leavitt.

Del lado estadounidense participaron, además de Trump, el vicepresidente J. D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el senador republicano Bernie Moreno. La delegación colombiana estuvo integrada por la canciller Rosa Villavicencio, el ministro de Defensa Pedro Sánchez y el embajador en Washington Daniel García-Peña.

Impresiones a lo alto luego de la tensión

A juzgar por las imágenes divulgadas posteriormente, el ambiente fue relajado. Sin embargo, Trump y su círculo cercano optaron por no hacer declaraciones públicas inmediatas. La única señal directa llegó desde Petro, quien a las 2:10 pm publicó en la red X una fotografía de un mensaje manuscrito atribuido al presidente estadounidense con la frase: “Un gran honor. Amo a Colombia”.

Este gesto simbólico contrastó con el clima de confrontación que dominó la relación durante el último año. Los desencuentros comenzaron con la negativa de Bogotá a recibir vuelos de deportados, escalaron con acusaciones mutuas por Venezuela, Gaza y el narcotráfico, y llegaron a incluir amenazas de sanciones económicas, suspensión de cooperación e incluso advertencias de acciones militares.

Petro ha insistido en que buena parte de esa escalada estuvo alimentada por desinformación. En su entrevista radial, advirtió sobre el poder de titulares, rumores y publicaciones en redes para deteriorar relaciones internacionales y generar escenarios de conflicto.

El giro comenzó con la llamada telefónica del 7 de enero, en la que ambos líderes rebajaron el tono tras casi una hora de conversación. Ese contacto abrió el camino para una preparación cuidadosa de la visita, con la participación de diplomáticos, empresarios y asesores, con el objetivo explícito de evitar un nuevo choque.

La agenda de Petro en Washington continuará con reuniones con congresistas estadounidenses de ambos partidos, en un esfuerzo por consolidar el deshielo diplomático y traducir el cambio de clima en acuerdos concretos. Aunque persisten diferencias profundas, la cita en la Casa Blanca dejó una señal clara: la confrontación dio paso, al menos por ahora, a una etapa de diálogo.

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