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20 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Queremos desarrollo sensato

Cifras de la Contraloría General de la República reportaron un incremento en la actividad económica del 9.5% en el 2008. Esto idealmente...

Cifras de la Contraloría General de la República reportaron un incremento en la actividad económica del 9.5% en el 2008. Esto idealmente se traduciría en mayores ingresos para el Estado, mayores y mejores oportunidades de educación y empleo, y por ende, una reducción de los índices de pobreza. Pero para que todo esto ocurra, se necesita energía.

Si queremos promover el desarrollo económico y cultural que nos merecemos, debemos buscar y aprovechar soluciones económicas, sostenibles y ecológicamente amigables. No somos un país petrolero ni estamos a la vanguardia de la industria minera. Lo que sí tenemos son dos océanos y ríos que recorren el país de extremo a extremo con una fuerza incalculable.

Una opción al alcance de nuestros recursos y ambientalmente sensata es la construcción de hidroeléctricas. Al aprovechar el vasto recurso hídrico de Panamá, no sólo reducimos nuestra dependencia en combustibles fósiles, sino que, al ser el agua un elemento naturalmente accesible, se abaratarían los costos de la electricidad que requerimos.

Recordemos que si bien es cierto que aproximadamente el 90% de los usuarios se benefician del subsidio en la tarifa de electricidad, el mismo es producto de los impuestos que pagamos. Entonces, ¿por qué no dejar de regalar ese dinero e invertirlo en soluciones energéticas reales para el país?

El problema no es sólo el costo de generación de energía, sino un uso sano y aprovechamiento responsable de nuestros recursos —en nuestro caso los hídricos. Las hidroeléctricas, como todo proyecto, tienen su impacto ambiental, por lo que no podemos darnos el lujo de ser ingenuos y pensar que estas serán la panacea que resolverá nuestra actual situación energética, pero debemos aceptar que por ahora son la solución más coherente que tenemos.

No estamos en posición de dejarnos llevar por temores infundados sobre un inminente desastre ambiental, cuando en realidad se están generando beneficios a corto y largo plazo para el país y las comunidades que se ven directamente en contacto con estas obras. ¿O me van a decir que es mejor seguir quemando combustible, más contaminante y caro, mientras que los excluidos del desarrollo se quedan a oscuras?

-La autora es asesora de relaciones públicas.susana.marina@hotmail.com