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27 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El 3 de mayo, dignidad popular

El proceso electoral ha dejado al desnudo lo carcomido de la esfera política. En estas elecciones, como nunca antes, ha imperado la corr...

El proceso electoral ha dejado al desnudo lo carcomido de la esfera política. En estas elecciones, como nunca antes, ha imperado la corrupción, la no democracia, la falta de propuesta, y como si ello fuera poco, la narcopolítica ha cruzado todo el espectro dejando al descubierto su cuota de poder a través de las inversiones que realizan vía “donativos” a las campañas. La institucionalidad electoral (Tribunal y Fiscalía), ha sido otro componente marcado, no de ahora sino desde hace varios años, por su papel de coartar el verdadero ejercicio democrático, favoreciendo la partidocracia y no estando ausente de los escándalos de corrupción.

La fuerte presencia publicitaria termina por coronar esta farsa electoral, donde no se regula el gasto publicitario, porque sería quitar el negocio a uno de los grupos de poder económico y político. Vía marketing publicitario se crean figuras, se maquillan reputaciones, se hacen conocidos los rostros de aquellos que jamás se han pronunciado ni preocupado frente a los problemas sociales y nacionales, y que desaparecerán una vez pasado el torneo electoral o se convertirán en los verdugos de las grandes mayorías.

Es decir, eso que llama la burguesía “fiesta democrática”, no es más que una gran maquinaria donde se articula la continuidad del estatus quo, del dominio del poder económico y político de la mafiocracia. Al mismo tiempo, en medio de la farsa electoral, los grupos económicos avanzan en la aprobación de leyes en la Asamblea de Diputados, tal es el caso del proyecto de derechos posesorios de islas y costas dirigido a continuar el negociado de venta de la patria, y la aprobación en primer debate con carácter de urgencia notoria de la “descentralización de la administración pública”, que entre otras cosas impulsa el modelo privatizador de la educación, la salud y el ambiente.

Los panameños honestos y democráticos, no podemos dar aval a este sucio juego de intereses, donde las demandas sociales han quedado ausentes, en donde no hay una real participación de las comunidades en el ejercicio de toma de decisiones.

Es hora de romper con el “voto castigo” o “voto por el menos malo”, que nos imponen los sectores dominantes. Desde los 90, la alternancia de los partidos políticos ha sido posible por el “voto castigo”, pero quien realmente termina castigado es el pueblo trabajador, porque gobierno tras gobierno han seguido imponiendo las medidas económicas neoliberales que nos empobrecen, ellos tienen los mismos intereses, son socios en las mismas empresas, se hacen ricos a través de usufructuar de la esfera pública. El menos malo es malo, ya Balbina, Martinelli y Endara han estado en la gestión pública, ya nos impusieron reformas laborales, a la seguridad social, nos aumentaron el costo de vida, destruyeron el agro y deterioraron el ambiente.

Rechacemos el circo electoral, hagamos sentir la fuerza de la dignidad del pueblo, enrumbemos el camino hacia la construcción del poder popular, trabajemos en la autoconvocatoria de una Asamblea Constituyente Originaria, verdaderas garantías de democracia. El 3 de mayo dignidad popular. Llamamos a la abstención como rechazo a un proceso antidemocrático y corrupto, pero si decides ir a las urnas expresa tu dignidad votando en blanco o anulando tu voto.

-El autor es secretario general del Suntracs.rologe54@yahoo.com