25 de Sep de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La batalla por el voto

El 30 de abril culminará la campaña electoral y los votantes tendrán 48 horas para analizar por quién votarán definitivamente el 3 de ma...

El 30 de abril culminará la campaña electoral y los votantes tendrán 48 horas para analizar por quién votarán definitivamente el 3 de mayo. Esta será la prueba de fuego para las estrategias de comunicación que desarrollaron, a lo largo de este proceso, las diferentes campañas en busca del voto. En ese momento sabremos con certeza quién tuvo la mejor capacidad de convencer al elector.

En una campaña política el objetivo primordial de la estrategia de comunicación es transmitir con claridad el mensaje central del candidato. Ese mensaje tiene que llegar en forma sencilla, porque no existe nada más contradictorio que necesitar transmitir algo y hacerlo de la manera más difícil posible. No obstante, el mensaje tiene que expresar conocimiento y llevar la emoción a la mente del elector.

Es un error común que cometen los políticos de querer transmitir un mensaje mezclado y confuso, olvidándose de la máxima que dice “lo bueno, cuando breve, es dos veces bueno”. Cada vez que un candidato olvida esta realidad debería recordar estas tres recomendaciones: en comunicación lo menos es más; al componer un mensaje lo más difícil será saber qué quitar y no qué agregar; y para hacer un mensaje inmortal, no necesitan hacerlo eterno.

En el actual proceso electoral panameño la pregunta central que tienen que hacerse los estrategas de las campañas es, “¿Qué explica que los panameños vayan a votar como parece que van a hacerlo?”. Los estudios que se han realizado demuestran que el panameño busca un cambio, pero no está claro sobre qué es exactamente lo que entienden por un cambio. Las campañas presidenciales no se han caracterizado por un debate serio sobre propuestas.

En estas elecciones el voto es ante todo un castigo a la dirigencia política, al establecimiento que ejerce el poder político, a un estilo de representación y de comunicación entre los dirigentes de la sociedad. Los panameños no deseamos cambiar el modelo económico, sino cambiar la forma de dirección política, porque tenemos la percepción, cierta o falsa no interesa, de que los dirigentes políticos y los partidos no se interesan realmente por nuestros problemas.

Como se trata más de percepciones y de estados de ánimo, que de razonamientos y argumentos muy elaborados, la discusión analítica es poco relevante.

El cambio que el votante ve en Martinelli es el de un dirigente independiente de las cúpulas del poder político partidario. Si el resultado que prevén las encuestas se produce, los partidos políticos deberían revisar urgentemente sus estrategias de comunicación si quieren conservar su vigencia. La campaña presidencial de Martinelli ha logrado posesionarse con éxito como el cambio que el panameño busca y convertirse en la alternativa viable. Además, ha logrado el apoyo de un perfil sociodemográfico amplio que incluye a los sectores de más bajos ingresos, a los jóvenes y a los adultos mayores.

La campaña presidencial de Balbina Herrera se equivocó de enfoque en los primeros meses y en las últimas dos semanas ha logrado ajustes que todavía no se sabe si darán resultados. Su base sigue siendo esencialmente PRD con poco apoyo de los sectores independientes, de vital importancia para ganar una elección.

Es difícil, pero no imposible, para esta campaña romper la actual tendencia que favorece con un margen confortable a Ricardo Martinelli.

-El autor es ingeniero y analista político.blandonc@cwpanama.net