Temas Especiales

16 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Nuestra consigna: ¡vigilantes en el muro!

Ya todo ha terminado, el torneo electoral más erosionado del que tenemos memoria ha llegado a su fin, fue la lucha polarizada entre Davi...

Ya todo ha terminado, el torneo electoral más erosionado del que tenemos memoria ha llegado a su fin, fue la lucha polarizada entre David y Goliat, la lucha entre los que más tienen y los que no, entre la mentira y la dignidad, entre la locura y la razón.

Fue desgastante, y desgastante fue porque tres millones de panameños, por más de un año, fuimos rehenes de nuestras pasiones y a la vez arrollados por el más espectacular show mediático jamás visto en éste país, obligándonos a ser testigos de calurosos enfrentamientos en debates televisivos y radiales llenos de injurias y mentiras. En consecuencia, fuimos inseminados con el morbo que semana a semana nos hacía esperar de manera casi enfermiza los resultados de los sistemas de medición.

Observamos tristemente cómo profesionales de todas las ramas se rasgaban las vestiduras en defensa, en algunos casos, de lo indefendible y realizaban confrontaciones encarnizadas nada edificantes para nuestra juventud, y es más, hasta dignas de profunda reflexión.

Si bien es cierto, todos estamos hoy bajo el mismo cielo, nuestra querida Nación es muy distinta a la que era antes de iniciada la campaña. Hay heridas, los insultos desmedidos las han causado y todo por la conquista del poder, que nos ha demostrado dos cosas: el ser humano es capaz de dejar de serlo en su búsqueda, y cuán bajo se puede caer por detentarlo.

Bien, el pueblo panameño emitió su voto a conciencia, sólo nos queda esperar y desear que el decreto de la mayoría haya sido el correcto y que la estrategia del nuevo gobierno a partir de ya sea la adecuada, para llevar a nuestro Panamá por mejores derroteros dejando cimentado lo más importante, un proyecto de nación para que en los próximos veinte años las nuevas generaciones disfruten de un país pequeño territorialmente, pero muy cercano al primer mundo. Si el presidente electo tendrá la voluntad y experiencia para su ejecutoría, habrá tiempo para determinarlo y en el ínterin es obligación ciudadana dejarlo trabajar, apoyarlo, pero estar vigilantes y ser fiscalizadores de su agenda. Éste pueblo quiere y necesita seguir siendo una nación en franco crecimiento, por ningún motivo debemos retroceder experimentando nuevas fórmulas mágicas.

En lo positivo hemos madurado y sabemos que no podemos cambiar nuestra nación en un minuto, pero sí podemos enrumbarla en un minuto. En tal sentido, a nuestro entender y por todo lo anterior, este Panamá de tranquilidad, equidad, crecimiento y justicia social que disfrutamos hoy, a pesar de todo, debemos conservarlo, corregir las falencias del gobierno actual, sí, pero jamás desechar sus logros mezquinamente, sólo así continuaremos siendo la envidia de América entera. Nuestra consigna, !vigilantes en el muro!, y así estaremos.

-Activista del Movimiento Papa Egoró.hgorgona@gmail.com