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17 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

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Alianza por el cambio

Ricardo Martinelli Berrocal es el nuevo presidente electo de nuestro país. En una forma contundente el electorado eligió la fórmula del ...

Ricardo Martinelli Berrocal es el nuevo presidente electo de nuestro país. En una forma contundente el electorado eligió la fórmula del cambio, tras una excelente campaña que debilitó y descalificó a la nómina oficialista.

Pero, como tantas vece nos pasa, el haberse concentrado en un objetivo lo lleva a un resultado que no le favorece en forma integral.

En juego está la gobernabilidad y su estrategia pudo haberle fallado en ese objetivo secundario.

Martinelli usó como su instrumento de triunfo a Cambio Democrático, partido con 140,000 adherentes y con habilidad logra una alianza primero con Unión Patriótica, luego el Molirena y finalmente el Panameñista.

UP era un partido pequeño, igual que CD, pero con mejores figuras que el CD, al final con sólo 55,000 votos presidenciales logra cuatro diputados.

Por las figuras que postuló, Molirena, con más adherentes y logrando más de 80,000 votos presidenciales, sólo logra dos diputados. Cambio Democrático arrastra 515,000 votos presidenciales, pero una pobre cartilla legislativa lo deja con 15 diputados, mientras que el Panameñista, el último en entrar en la alianza, pero con muy buenas postulaciones, con menos de 300,000 votos presidenciales llega a 22 diputados.

Y allí comienzan los problemas con que iniciará Ricardo Martinelli los cambios prometidos.

Su gobierno tiene que satisfacer intereses de tres partidos aliados que oyeron el eslogan que decía que gobernará “con los mejores, sean de donde sean”, pero ellos tienen candidatos que perdieron, inversiones que se hicieron y expectativas de proyectarse desde el nuevo gobierno.

Sabe que necesita de una Asamblea Nacional de Diputados amiga, pero es evidente que los dos partidos principales, PRD y Panameñista, los famosos “huesos viejos” de los últimos cuarenta años, tienen la mayoría si se unen legislativamente. Adicionalmente, su propia bancada tiene electos que provienen de ambos partidos y uno de UP fue ministro de Estado en el gobierno PRD.

La “sombra” de los cuarenta años cubre mucho de la alianza electa y él lo sabe.

Para tener gobernabilidad Martinelli requiere, en primer lugar, de una repartición de los cargos y espacios políticos que satisfaga a sus aliados. Igualmente requerirá de alguien de su confianza que le maneje políticamente a su partido estrella, CD, porque desde la Presidencia le será muy difícil hacerlo y CD tiene que jugar su papel en los manejos con los Panameñistas, su principal amenaza frente a la gobernabilidad.

Si logra imitar a Evo Morales de Bolivia y a Rafael Correa de Ecuador, ambos con partidos pequeños, pero que mantuvieron su liderazgo con un pueblo al que no se le han distanciado, podría manejarse desde la Presidencia, si proyecta una imagen populista y se abre a las masas, perdiendo, entonces, los partidos su fuerza aparente.

El nuevo presidente tiene un respaldo hoy del 60% del electorado, CD logró más votos que todos sus aliados juntos, todos esos votos fueron sin duda de Ricardo Martinelli, los puede mantener de su lado si inicia su gestión atacando inmediatamente los cambios prometidos para resolver los temas de transporte, seguridad, costo de canasta básica que son los más apremiantes.

Habrá que esperar al 1 de julio.

-El autor es ingeniero y analista político.marognoni@cwpanama.net