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22 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Las ataduras de la libre postulación

Para las elecciones generales de 2009, Panamá estrena el sistema de libre postulación para el cargo de diputado. El sistema político pan...

Para las elecciones generales de 2009, Panamá estrena el sistema de libre postulación para el cargo de diputado. El sistema político panameño se sustenta en los partidos políticos, según el Código Electoral. Además, en los partidos políticos se sustenta la práctica más allá de la institucionalidad, de control político, económico, de medios de comunicación e incluso, de los tres poderes del Estado. Son excepcionales los nombramientos de magistrados de la Corte Suprema de Justicia o del Tribunal Electoral, que no han tenido militancia activa en algún partido político.

La Ley exige a los candidatos por la libre postulación un mínimo de firmas de personas no inscritas en partido político o la renuncia expresa al partido político en que estuvieren inscritos, para avalar dicha candidatura. Si bien la Ley se ha flexibilizado en cuanto a la cantidad de firmas, porque ahora se aplica la fórmula del 10% de los votos válidos, emitidos en la elección previa, la entrega de las firmas sigue un procedimiento agresivo para su aceptación. Cada firma debe ser absolutamente idéntica a la que aparece registrada en los archivos del Tribunal Electoral. Y si no aparece en los archivos digitales, deberá esperarse a que la busquen en los archivos manuales (con todo el tiempo que eso significa). Las libretas contienen espacio para 100 firmas y por lo general, son rechazadas más del 20% de las firmas en cada libreta y en algunas ocasiones, más del 50%. Se contempla tres meses para la entrega de las firmas.

Si el candidato entrega las firmas en menos tiempo, por ejemplo, en cinco semanas, deberá esperar hasta el 3 de febrero (día mágico), donde se cierran todas las postulaciones, para que se le cuenten las firmas válidas. Esto es, si entregó la cantidad exigida por el Tribunal Electoral antes de la fecha final de las postulaciones, y alguno de sus firmantes se inscribió en un partido político en ese período, se le rebajará la firma y si son varios los que se inscribieron en algún partido político, igualmente, se les rebajará, con el peligro que ya no cuente con la cantidad exigida y no pueda ser postulado.

En ese sentido, el aspirante a candidato por la libre postulación, debe pasársela buscando firmas hasta la fecha tope, no vaya a ser que el firmante se le arrepienta o lo que es peor, el candidato adversario de partido político, le pague o lo convenza de inscribirse en su partido o de regresar al mismo.

Mi experiencia como candidata a diputada por la libre postulación en el Circuito uninominal 4-2 de Barú, refleja la realidad de una partidocracia difícil de desarraigar en Panamá.

Enfrentarme a las estructuras partidarias de todos los candidatos y a la vez, del poder económico del diputado a la reelección y del candidato gubernamental, fue un ejemplo no sólo de valentía, sino de tenacidad y de principios y convicciones firmes en la necesidad de que más mujeres accedan a los espacios de decisión.

Al mismo tiempo, mi experiencia devela un clientelismo político descarnado con la complicidad no sólo de los poderes económicos, sino de la conducta descarada de quienes dirigen algunas iglesias, que ya no se conforman con el diezmo de los feligreses, sino que solicitan el aporte económico de candidatos a puestos de elección popular. El que más da, tendrá la seguridad de que el pastor o pastora, solicitará a los feligreses que voten por él. ¡Qué manera de acercarse a Dios! La libre postulación no es un ejemplo de participación democrática e inclusiva electoral. Atada de pie y manos hicimos una campaña, sin que la masa crítica del movimiento de mujeres del país se hiciera eco de la tan cacareada sororidad entre mujeres. Y después se quejan de los saldos negativos que las elecciones dejan a las mujeres. Muchas cosas hemos de compartir en las próximas entregas sobre esta experiencia.

Estamos convencidas de que la libre postulación en Panamá es un engaño, una demagogia electoral de las peores; una atadura para dejar la piel en el camino y por encima, que te espolvoreen de sal la carne viva.

-La autora es escritora.gloria.young1@gmail.com