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29 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

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La carretera de las Américas (I)

El miércoles 18 de febrero el ciudadano colombiano Aurelio Graciano, refugiado en Panamá por una década, fue ejecutado por guerrilleros ...

El miércoles 18 de febrero el ciudadano colombiano Aurelio Graciano, refugiado en Panamá por una década, fue ejecutado por guerrilleros colombianos en la población de Boca de Cupe, Darién, a 31 kilómetros de la frontera entre Panamá y Colombia. Boca de Cupe está localizada a las orillas del Río Tuira, arriba de la confluencia con el Río Chucunaque y de las poblaciones de El Real, Pinogana y Unión Chocó.

La Policía Nacional sólo puede llegar a Boca de Cupe, desde su cuartel en Metetí, por los ríos Chucunaque y Tuira, o en helicóptero. Nuestra policía está formada por valientes y competentes agentes, quienes principalmente se movilizan por carretera y no tienen la experiencia de décadas de movilización y habitación en la selva, que sí tiene la guerrilla colombiana.

Cuando se demarcó la frontera entre Panamá y Colombia, muy profesionalmente, se hizo por cordilleras y cerros que dividen las aguas entre ambos países, de manera que numerosos ríos nacen en estas alturas y descienden por sus valles hacia Panamá. El Río Tuira es uno de estos ríos y al mismo le caen doce afluentes que nacen en los altos de la frontera. Al principal afluente del Río Tuira, el Río Chucunaque, que nace cerca de Cañazas, opuesto al Río Bayano, le caen siete afluentes más que nacen en los altos de la frontera. Uno de estos afluentes, el Río Tuquesa, nace a 45 kilómetros, 10 horas caminando por una persona que sepa movilizarse en la selva, de Canglón, en la carretera Interamericana actual. En total, al sistema Tuira-Chucunaque le caen alrededor de 20 afluentes que nacen en la frontera de Colombia y cuyos valles son vías de acceso a Panamá para expertos en movilización y habitación en la selva, como lo son los guerrilleros colombianos.

Nuestra policía requiere de una carretera para poder movilizarse efectivamente hacia la frontera y defenderla. Yaviza, Darién, el actual terminal de la carretera Interamericana, está a aproximadamente 50 kilómetros de la frontera. La ANAM también requiere de una carretera para proteger la selva del Darién. Claro que la construcción de una carretera a la frontera requeriría deforestar una estrecha franja, pero el resto de la selva se podría proteger mucho mejor.

Cuando se vuela sobre el Darién se puede apreciar que en las áreas cercanas a las carreteras la deforestación ha sido detenida, mientras que en las áreas lejanas a las carreteras, los campesinos inmigrantes, que traen consigo la cultura del potrero, continúan deforestando. Tal vez este proceso se detenga cuando se paguen bonos de carbono por conservar la selva natural, pero actualmente en las áreas lejanas a las carreteras se continua deforestando, porque el rendimiento económico del potrero es mayor para los campesinos que el de la selva natural.

También se alega que la comunicación de América del Norte con América del Sur por carretera traería la fiebre aftosa del ganado de Colombia hacia el norte. Este es un concepto del pasado, no la realidad del presente, en la cual Colombia ha eliminado o confinado a la fiebre aftosa. Además, los controles aduaneros de una carretera podrían controlar mucho mejor el tráfico de personas o mercancías que cruzan la frontera, que lo que es posible hacer ahora en los 20 ríos y valles que nos conectan con la frontera y por los cuales pasan libremente todos los narcotraficantes, criminales y guerrilleros que quieran hacerlo, pero por donde no puede pasar la gran mayoría de los buenos colombianos, que vendría a Panamá a comprar, visitar e invertir, si pudiera hacerlo por carretera.

Cuando se inauguró el primer puente a través del Canal los norteamericanos lo llamaron Thatcher Ferry Bridge , nombre que los panameños no aceptamos y de hecho le dimos el patriótico, pero ilusorio, nombre de puente de las Américas. Este puente no une a las Américas todavía. Sólo une a Panamá con América Central y con América del Norte, porque todavía ni los argentinos, ni los brasileños, ni los peruanos, ni los venezolanos, ni los colombianos, ni los demás suramericanos pueden viajar por tierra desde sus respectivos países a través del ilusorio puente de las Américas a la América del Norte.

Para que este puente sea, al fin, el puente de las Américas hace falta que se construya la carretera de las Américas , conectando a Colombia con Panamá.

-El autor es empresario.periodistas@laestrella.com.pa