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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Camino al cambio

Ya es conocida la turbidez del torrijismo. Desde su nacimiento golpista, violando todos los Derechos Humanos, para entregarle los tratad...

Ya es conocida la turbidez del torrijismo. Desde su nacimiento golpista, violando todos los Derechos Humanos, para entregarle los tratados del Canal a USA; traicionando lo aprobado heroicamente el 9 de enero del 64; hasta lo actual, corrupción, sectarismo, ‘juega vivo’, soberbia y su doble discurso.

Los que trabajamos por el cambio creamos una esperanza contra esos vicios torrijistas. Se dijo “No más de los mismos reciclados”, acabar con las roscas y mafias burocráticas, los negociados con las empresas amigas, procedimientos ineficaces (dietilenglicol), etc. Las malas costumbres hay que erradicarlas, aunque se hayan “colado” en la administración. Los tigres y los alacranes solo se tienen bien amarrados. Muy purgados y seleccionados. No solo los mejores están entre los más cercanos. Todos los que hayan metido las manos debe ser juzgados, aunque se sacudan con el rabo. De lo contrario, el cambio a la honestidad no será posible.

El cambio tiene que ser de hechos concretos y rápidos con el primer impulso en: leyes (Constituyente, Ley Electoral), Metodología transparente, eliminado las redes de contactos coimeros y las maniobras privatizadoras, quebrando botellas y privilegios, Tienen que ser con ética, concursos, meritocracia como se erradicará el amiguismo y el clientelismo.

Sí.. el país debe llegar a una reconciliación especialmente en la base del pueblo. El camino es la justicia. Los sobrevivientes de la dictadura y el país no podemos olvidar a los desaparecidos, torturados, exiliados, etc. Los gobernantes, aunque no sufrieron el terrorismo torrijista directamente, no pueden permitir la impunidad, porque se correría el riesgo de otra dictadura. Un borrón y cuenta nueva, tiene que saldar las deudas legales (desaparecidos), morales (verdad histórica) y materiales (indemnizaciones) para con sus víctimas y el país.

Solucionar el tema del transporte es importante, más aún, es superar el desempleo, reformar la educación y reducir el costo de los alimentos y la energía. En estas materias hay propuestas concretas. Hacer que el sector privado cumpla su función social efectivamente con empleo y bajos precios, sería un cambio positivo, que superaría las supuestas reservas que hay sobre los objetivos sociales de los gobernantes empresarios. Hay un concepto fundamental general, los gobiernos deben trabajar para los más humildes.

Otro objetivo de lucha generacional nacionalista ha sido nuestra total soberanía. Lucha interrumpida por la dictadura para ponernos bajo un paraguas. Y la prueba es que una vez aprobados los tratados del Canal obligaron a Torrijos a democratizar el país. Estamos en deuda con la Patria. Ahora, en democracia, con mejores condiciones internacionales y con dignas y respetuosas relaciones con USA es preciso volver a acciones diplomáticas nacionalistas concretas para eliminar las cláusulas de los tratados que han permitido invasiones y el control de los peajes del Canal.

El nuevo presidente, con el inmenso apoyo que como pueblo le hemos dado, debe concretar previamente la justicia con la historia, para luego lograr la unidad necesaria para que todos podamos lograr nuestra real soberanía; y así, también, todos avanzar al desarrollo social y la justicia económica para sustentar nuestro progreso en el tiempo. Entonces, con ejecutividad en la gobernabilidad y el entendimiento justo e inteligente con los participantes en la producción —inversionistas y trabajadores—, crear los fundamentos de justicia social, para un Panamá Mejor.

-El autor es médico y ex ministro de Estado. grollap@cableonda.net