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29 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Derecha europea y Panamá

El triunfo de la derecha en las elecciones legislativas de Europa es un fenómeno que tiene implicaciones en las relaciones del bloque co...

El triunfo de la derecha en las elecciones legislativas de Europa es un fenómeno que tiene implicaciones en las relaciones del bloque comunitario con el mundo y debe ser motivo de análisis en la conformación de la visión geoestratégica del nuevo gobierno panameño que se instalará el 1 de julio.

La centroizquierda, abanderada por los socialistas y socialdemócratas, tiene frente a sí un debate autocrítico para establecer las razones de la derrota. Puede hablarse de “voto castigo” , pero hay cuestiones más profundas. Fueron incapaces de capitalizar los efectos de la crisis económica y presentar alternativas ante la profunda recesión, el desempleo, los inmigrantes y el abandono de las políticas de bienestar social, producto de los excesos del neoliberalismo y el sistema financiero internacional.

Los europeos no votaron por un cambio de rumbo político. Prueba de ello es la reelección del presidente José Durao Barroso para un nuevo periodo al frente de la Comisión Europea, el órgano Ejecutivo comunitario. Hay que tener en cuenta que Europa llevó a cabo la mayor elección transnacional de la historia, con 380 millones de ciudadanos aptos para votar que debían elegir a 736 miembros del Parlamento supranacional, que controla un presupuesto de $165,000 millones y da origen al 70% de las legislaciones del bloque comunitario.

Con una tasa de participación global de 43,3%, contra el mínimo histórico de 45,4% del 2004, en la antigua Europea del Este recién llegada al bloque comunitario el porcentaje fue mucho menor. En Eslovenia votó el 19,6% y el Lituania el 20,5%. Lejano está el 61,9% de participación en las elecciones de 1979, cuando se inició el proceso de comicios europeístas. La elección demostró que impera la apatía y el desinterés en procesos que la mayoría le reconocen escasa utilidad.

Sin embargo, quienes acudieron a las urnas reforzaron el proteccionismo, los extremismos nacionalistas y xenófobos. Eso anticipa una polarización ideológica que no beneficiará a Europa. En lugar de fortalecer su capacidad como un actor en el escenario global puede, al proyectarse fragmentado, ver reducirse su peso como un todo. El contraste es la reaparición de Estados Unidos en el escenario global, con la visión integral del presidente Barak Obama frente a las realidades mundiales.

Una lectura local de las elecciones legislativas europeas permite un paralelo entre la pérdida de la centroizquierda, carente de un proyecto político más claro y creíble para los electores, y la derrota del PRD, al perder de vista los intereses de la sociedad panameña.

En ambos casos se sumergieron en una lucha por llegar al poder en lugar de buscar cómo ganarlo. Igualmente perdieron de vista que la política es un instrumento para transformar las sociedades y no una herramienta para impulsar intereses personales.

Al igual que sus socios socialdemócratas, el PRD no sacó provecho del desarrollo económico y social alcanzado en el último quinquenio como palanca que lo catapultara para romper con la alternabilidad en el poder.

En cuanto al presidente electo Ricardo Martinelli, quien precisamente viajó a Europa en su primera salida fuera de la Región, la principal enseñanza es que las soluciones a los problemas nacionales también tienen obligatoriamente un abordaje internacional.

-El autor es periodista.d_olaciregui@hotmail.com