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30 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El gran ausente

Mi hermano Rolando falleció en la noche, horas antes de las pasadas elecciones. Él tuvo la entereza, la voluntad, la gallardía de soport...

Mi hermano Rolando falleció en la noche, horas antes de las pasadas elecciones. Él tuvo la entereza, la voluntad, la gallardía de soportar una enfermedad tan terrible como es el cáncer. Comprometidos como estábamos con una candidatura, Dios dio a mi familia y a mí la fuerza de voluntad de seguir participando el 3 de mayo en todo el movimiento político que requiere una elección y arreglar todo lo del funeral para el día martes 5 de mayo.

Fue una larga y penosa convalecencia, por ser él un hombre valiente, capaz, vasto intelectual, absolutamente brillante. Tal fue su estado de postración que ya no podía valerse por sí mismo. Hubo momentos en que pensamos que ya desfallecía totalmente a causa de esta enfermedad invasiva y maligna, ni siquiera comía. El doctor en el Hospital Oncológico nos hizo ver que su situación no iba a mejorar, antes bien se acentuaba el crecimiento del tumor canceroso que se estuvo alimentando de sus órganos y le producía sangrado gastrointestinal.

Un día mi hermano estuvo de buen ánimo, increíble, se veía de mejor semblante y parecía mejorar. No es que era incrédulo, pero sí manifesté a algunos que él estaba experimentado lo que llaman “la mejoría de la muerte”. La parte buena de la voluntad de Dios, es que Rolando ya era converso, él confío y entregó su vida a Jesús, y Dios dio a nuestra familia y a sus hijos, paz y consuelo, como solo el Espíritu Santo puede dar.

Rolando es en mi familia el gran ausente en este día del Padre, pero tenemos la certeza eterna de que su alma partió con el Creador. Quiero agradecer por medio de estas líneas a todos mis amigos y hermanos por sus oraciones a favor de la salud de mi querido hermano y a quienes en todo momento nos brindaron su voz de aliento. Fieles a Dios y al conocimiento de su palabra, sabemos que “enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” , Apocalipsis 21:4. Gracias, a todos los que estuvieron pendientes de nosotros.

-El autor es escritor.recursossinlimites@gmail.com