Temas Especiales

03 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Ocaso de un ex presidente

La trayectoria política del ex presidente de la República, Martín Torrijos, comenzó en 1999, y finaliza ahora en 2009, a menos que sus a...

La trayectoria política del ex presidente de la República, Martín Torrijos, comenzó en 1999, y finaliza ahora en 2009, a menos que sus actuaciones respondan a los requerimientos de las circunstancias. Su gran capacidad de simulación contribuyó decididamente al éxito político alcanzado, hasta llegar a ocupar la Presidencia de la República durante el quinquenio 2004-2009.

Según José Ingenieros, todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el “simulador característico” , en quien la simulación es el medio preferido en la lucha por la vida. Ahora bien, existen dos clases de simuladores: los congénitos y los adquiridos. En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos, la influencia del medio social.

Luego de alcanzar el partido PRD la más alta cifra de adherentes (casi 700,000 miembros), en la historia política de Panamá, y contar la administración gubernamental del presidente Torrijos con una mayoría parlamentaria y con el mayor auge económico jamás registrado por gobierno alguno, el PRD pierde la Presidencia de la República, con un 61% de diferencia a favor de la Alianza por el Cambio. Inmediatamente surgen grupos dentro del colectivo que señalan como principal culpable de la estrepitosa derrota al propio Torrijos, también secretario general del PRD, y exigen su renuncia inmediata junto con el resto del CEN de ese partido.

Se acordó realizar cambios a principios del año 2010. Empero, Torrijos debe promover con su renuncia la reestructuración y reorientación del PRD con un nuevo equipo de dirigentes. La necesidad de la reestructuración se debe tanto a la información disponible luego del resultado de las pasadas elecciones, así como el estado de ánimo derrotista en que han empezado a sumirse los miembros del PRD. En tales circunstancias, la capacidad de reacción resulta vital, así como el tiempo que se toma en producir los cambios esperados. La rectificación se debe producir en meses no en años, porque de lo contrario se consolidaría una tendencia negativa difícil de revertir.

Se ha detectado un mal, una falla central, pero el actual CEN se resiste a aceptar en qué consiste y, aun más, en decidir qué posición adoptar: sencillamente, por dignidad es menester renunciar. Lo que ha sucedido con Martín Torrijos y otros miembros del CEN es, simplemente, que no han podido asimilar los acontecimientos. Creían estar haciéndolo todo bien. Creían tener la estrategia ganadora. Creían que estaban manejando a sus adversarios. Juraban que estaban haciendo sus movidas con maestría. Estaban convencidos de que los resultados de las elecciones los iban a favorecer. Y ahora resulta que saben que no ha sido así. No se lo dicen unos a otros, pero es evidente que en el fuero interno cada cual sabe que no llegarán a buen puerto. En cuanto a Torrijos (como presidente y político) ya tuvo su “luz y sombra” , ahora le corresponde decidir si desea añadir al rotundo fracaso electoral de su partido el fiasco adicional del entorpecimiento y la obstaculización de su necesaria renovación o prefiere seguir el camino de la conducta honrosa.

* Pedagogo, escritor y diplomático.socratessiete@gmail.com