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30 de Jun de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Escenario político

Las últimas encuestas de opinión pública, publicadas y no publicadas, revelan un alto nivel de popularidad del presidente Martinelli (un...

Las últimas encuestas de opinión pública, publicadas y no publicadas, revelan un alto nivel de popularidad del presidente Martinelli (un promedio de las encuestas indica que ocho de cada diez panameños evalúan bien al presidente), y existe también una amplia aceptación a su gestión gubernamental. Es decir, hay una evaluación positiva, tanto de la máxima autoridad del Ejecutivo, como la de sus ministros de Estado.

Con un nuevo estilo de gobierno, la Administración Martinelli ha emprendido un conjunto de medidas que gozan de la aceptación popular. En 45 días de gobierno, se han emprendido acciones directas para corregir parte de la corrupción existente y se ha tomado un conjunto de acciones dirigidas a favorecer a los más necesitados.

La última confrontación del gobierno con los transportistas, quienes declararon un paro injustificado, generó ganancias políticas al presidente Martinelli, por su posición firme de no ceder ante las presiones y reiterar su compromiso de modernizar el transporte público del área metropolitana. La hegemonía de Canatra y su control de las políticas de gobierno en materia de transporte es historia patria.

A pesar de que la agenda política del país está dominada por la nueva administración, existen problemas de manejo y coordinación a lo interno del gobierno. Además, no hay una verdadera discusión política sobre las propuestas del gobierno, lo que genera algunas veces confusión y falta de coordinación. Tal es el caso del proyecto de ley que pretendía rastrear las llamadas telefónicas. El rechazo de la sociedad civil a esta propuesta legislativa, que no tenía ningún sentido político, prende luces de advertencia, que si no son vistas a tiempo, podrían traer resultados peligrosos para el país y para el futuro del gobierno de Ricardo Martinelli.

El actual presidente goza de un amplio mandato para gobernar, ganado con una amplia mayoría en las elecciones pasadas y que se incrementa por la toma de decisiones en áreas de vital importancia para los ciudadanos. Además, es un hecho evidente que las organizaciones populares carecen de liderazgo y están sumamente divididas. Esto abre un gran espacio al accionar del gobierno que actúa con firmeza, pero necesita más prudencia al diseñar sus propuestas de políticas públicas.

Si bien la coyuntura política favorece la propuesta de cambios que impulsa la Administración Martinelli, errores de estrategia, velocidad de transformación más allá de la comprensión de la sociedad, centralismo en las decisiones y la falta de capacidad para escuchar a toda la sociedad, podrían cambiar radicalmente la actual correlación de fuerzas.

Mientras esto ocurre en el sector gubernamental, la oposición política, encabezada por el PRD, se encuentra sumida en una profunda crisis que no le permite implementar una estrategia coherente, para influir en el desarrollo de los actuales acontecimientos.

Durante los últimos días, la agenda política ha estado dominada por las revelaciones que diera a conocer el periódico La Estrella sobre el caso CEMIS que involucra al ex presidente Martín Torrijos, Balbina Herrera, Nito Cortizo, entre otros y los reportajes de La Prensa , sobre presuntas vinculaciones del ex presidente Ernesto Pérez Balladares a concesiones en los casinos sin licitación que se dieron a compañías de personas allegadas al ex presidente. La Prensa insiste en vincular a Pérez Balladares como el beneficiario directo de estas concesiones y ha presentado una serie de documentos con que pretenden confirmar su tesis.

Todos los dirigentes del PRD involucrados en el caso CEMIS y en el escándalo de los casinos, aspiran a dirigir ese colectivo o son sus dirigentes actuales. Esta realidad ha sumido al PRD en la más profunda de sus crisis y deteriorado sensiblemente su imagen.

Para nadie es un secreto que las fuentes informativas de ambos periódicos vienen del PRD y se conoce en detalle, cómo y quiénes entregan la información, cuáles son los abogados encargados de entregar documentos y cuál es la intención política de esta guerra fratricida en el partido que fundó el general Omar Torrijos Herrera.

Las acusaciones mutuas que se hacen entre altos dirigentes del PRD han contribuido a profundizar las pugnas internas en ese partido. El último informe de estadísticas del Tribunal Electoral revela que después de las elecciones el PRD ha perdido 15,358 adherentes. No hay conciencia en la dirigencia actual de ese colectivo político del peligro en que se encuentran.

Mientras persistan los personalismos, sobre el bienestar de decenas de miles de miembros del PRD, seguiremos asistiendo a la más devastadora guerra interna entre los miembros de un partido que recuerda la historia de la reciente democracia panameña.

La coyuntura política partidaria revela la crisis en que cae la democracia, cuando los partidos políticos usan el poder solo para enriquecerse. Ojalá la actual dirección del PRD haga lo correcto: renunciar inmediatamente y dar paso a una nueva generación de dirigentes.

*Ingeniero y analista político.blandonc@cwpanama.net