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24 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Trasplante de órganos, ¡negocio para algunos!

Luego de analizar el Proyecto de Ley 14, en debate en la Comisión de Salud y Asuntos Sociales de la Asamblea, sobre trasplantes en Panam...

Luego de analizar el Proyecto de Ley 14, en debate en la Comisión de Salud y Asuntos Sociales de la Asamblea, sobre trasplantes en Panamá; escuchar opiniones de actores directos del Programa Nacional de Trasplantes con más de 20 años de experiencia y una con conocimientos de la actual Ley con 13 años de vigencia (Ley 52 del 12 de diciembre de 1995), estoy seguro de que algunos pretenden hacer de los trasplantes de órganos un nuevo negocio.

Si realmente el objetivo central del nuevo proyecto es mejorar la calidad de vida de los pacientes que necesitan un trasplante para seguir viviendo, debieron iniciar consultando a todos, evaluar y analizar la situación real en que nos encontramos en esta materia sanitaria de alta prioridad entre muchos panameños con enfermedades crónicas olvidados por el sistema, que solo disfraza la acción, para esconder su negligencia en este tema, que mantiene en afecciones renales a solo 160 pacientes en lista de espera por un trasplante desde hace años, sin ninguna explicación, sin embargo, hay más de 1500 en tratamientos de diálisis renal, no cuadra la relación.

Es fundamental dejar claramente establecido que estoy seguro de la necesidad de mejorar la oferta de trasplantes y de realizarlos aquí para todos panameños que necesiten un corazón, hígado, pulmones y otros órganos, pero la caída libre que sufre desde estos últimos cinco años el Programa Nacional de Trasplantes y los avances que se han logrado desde esta misma organización nacional sanitaria en la CSS, no serán resueltos con el cambio de la Ley 52.

Es fundamental priorizar una auditoría integral al sistema actual de trasplantes, antes de pretender cambiar una ley por otra, que deja una puerta muy abierta al negocio de la venta de órganos panameños en el mercado mundial y no se resolverá la necesidad que tenemos de integrar a los panameños no asegurados, que en 20 años de funcionamiento del Programa de Trasplantes, son solo dos los panameños pobres beneficiados por el sistema gubernamental, que niega presupuesto económico permanente a estos trasplantes.

Estoy convencido de que las nuevas autoridades de salud (CSS Y MINSA) no desean hacer de esta actividad un negocio para algunos malos panameños. Es por ello que apeló a que el ministro de Salud retire de la Comisión de Salud el proyecto de Ley 14.

Los panameños debemos estar preocupados con esta nueva iniciativa que adelantan algunos diputados, porque sus hijos pueden ser trasplantados sin conocer quién es el donante o viceversa y los órganos de nuestros conciudadanos pueden irse al extranjero desde cualquier centro sanitario privado, autorizado por la nueva toda poderosa Organización Panameña de Trasplantes.

*Paciente de I.R.C.david_280559@hotmail.com