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27 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

A 30 años de la puesta en ejecución del Tratado de 1977

El 1 de octubre de 1979, inició la ejecución del Tratado del Canal de 1977. Independientemente de la posición sobre los dos tratados, (C...

El 1 de octubre de 1979, inició la ejecución del Tratado del Canal de 1977. Independientemente de la posición sobre los dos tratados, (Canal y “neutralidad”), interesa analizar otro aspecto. A los mártires de enero de 1964 y la lucha antiimperialista, en especial de la juventud, le debemos la recuperación de la franja ocupada por los yanquis.

Varios autores se han preocupado por la pregunta clave para cualquier negocio: ¿A quién beneficia el Canal? Con ese título escribí un ensayo en 1989, sintetizando la información hasta la década de 1970.

En el Congreso Centroamericano de Historia (2,002) actualicé esa información demostrando en un libro que el sacrificio de los mártires y la lucha antiimperialista no fueron en vano.

Reafirmamos ese planteamiento, pese a que los bienes recuperados, estén fundamentalmente en manos de las transnacionales, de quienes señalaron de maleantes en su momento a los actores de la lucha de 1964 y de quienes hoy negocian nuevamente bases miliares de espaldas al pueblo.

Los jóvenes, a quienes se les quiere privar de conocer su historia con el cambio curricular de los gobiernos Torrijos-Martinelli, en especial, este capítulo en donde imperaba la prepotencia del MP (policía militar); el zonians (habitante norteamericano que vivía en lo que llamaron “ Canal Zone ”); la discriminación racial hacia negros, indígenas, mestizos, mulatos, latinos en general, con el sistema “ silver roll ” y “ gold roll ” (para los zonians); la persecución por recoger mangos que se perdían; los juicios amañados a los del “ silver roll ” por cortes arbitrarias e ilegales en donde siempre tenían razón los zonians; el contrabando contra nuestra economía de los comisariatos de la “ Canal zone ”; los hoteles, el uso de correos y placas “ Canal zone ” como negocios propios de la administración del Canal, dirigida por un “ Gobernador ” como cualquier estado yanqui?

Es importante conocer, además, los beneficios económicos directos para ambos países. Lo cual toma más importancia por las repercusiones de la ampliación del Canal con una inversión nuestra proyectada en 5,200 millones de balboas.

Antes de 1979, los “ beneficios directos ” para Panamá fueron hasta 1936 de B/.250,000, lo cual se ajustó por la crisis de los 1930 a B/.430,000; pasando en 1955 a 1,930,000. No pagaban nada, porque 250,000 recibía Colombia solo por el ferrocarril.

De 1904 hasta 1979 el Canal generó directamente para Panamá, 67.4m. De 1979 hasta hoy ha generado a la economía directamente casi B/6,000,000,000.00 y en este año superaría los mil millones, si no fuera por la ampliación.

Según la CEPAL, los beneficios (EEUU) con las bases y el Canal eran de más de mil millones al año, ¿cuántos en verdad eran?

Con una administración del Canal que atienda el interés nacional y un mejor uso de los bienes recuperados, los ingresos deben ser mayores. Hemos perdido en ese negocio con quienes todavía algunos (que sí se beneficiaron) consideran una alianza estratégica, hoy disfrazada de lucha contra el narcotráfico. ¿A favor de quién?, necesitamos preguntarnos. Respondemos con los mártires: un canal al servicio de los panameños y no de multinacionales?

*Escritor y editor.vearauzm@hotmail.com