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06 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Olvidados por la justicia, pero jamás por sus hermanos

¿Cómo se paga una condena de doble cadena perpetua? Llevo tres años tratando de encontrar una respuesta coherente a esa pregunta que con...

¿Cómo se paga una condena de doble cadena perpetua? Llevo tres años tratando de encontrar una respuesta coherente a esa pregunta que constantemente me invade desde que conocí el caso de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González o mejor dicho Los Cinco, como se les ha bautizado en la dolorosa fama de sus casos.

Son 11 años de colmos tras colmos, de dolor pegado al pecho como un collar, pero también de esperanza y de unión de los ciudadanos de América y progresivamente todos los continentes frente a un caso que ejemplifica a la medida la miseria del ser humano en pleno siglo XXI.

Y es que desde aquel 12 de septiembre de 1998, cuando Los Cinco fueron arrestados en el Estado de Florida, la escalada de eventos desafortunados llegó uno tras otro y al sol de hoy continúan.

Todo comenzó cuando Los Cinco fueron a Miami para infiltrase en redes terroristas, que durante más de cuarenta años han atacado a la mayor de la Antillas, causando la muerte y terror a ciudadanos civiles, incluso de turistas extranjeros.

Como resultado de sus averiguaciones al penetrar a grupos como terroristas, Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René levantaron informes de instalaciones cubanas objetivos de esas acciones, con el nombre de los responsables, fechas y lugares en que se realizarían, como parte de la agenda de esos grupos.

Esos documentos fueron entregados por Cuba a las autoridades del FBI como evidencia de la mafia enquistada en una de sus ciudades de Estados Unidos, pero, para sorpresa e infortunio de Los Cinco, sus investigaciones no fueron tomadas en cuenta para atacar el terrorismo, sino para apresarlos a ellos.

Los abogados de la defensa, todos norteamericanos, han demostrado que desde el mismo arresto se han cometido violaciones a la Constitución de los Estados Unidos, fueron confinados 33 meses a celdas de castigo, llamadas “ el hueco “, en prisiones de máxima seguridad y antes de ser juzgados ya eran considerados “ terroristas “. No tuvieron el acceso a sus abogados y la comunicación con sus familiares era casi nula. Y tras un juicio, que duró siete meses, les condenaron a todos por conspiración para cometer espionaje y asesinato y sin aportarse pruebas, se les aplicaron condenas absurdas que están desglosadas así: Gerardo recibió dos cadenas perpetuas más quince años de prisión, Ramón recibió cadena perpetua más dieciocho años de prisión, Antonio recibió cadena perpetua más diez años de prisión, Fernando fue sentenciado a diecinueve años y René a quince años de prisión.

Durante los últimos once años, la penuria no ha sido solo para Los Cinco, sino para sus esposas y familiares, “ a quienes se les ha convertido en las nuevas víctimas del proceso “, como ha denunciado reiteradamente el Comité Ecuménico de Panamá. Han sido años apelando al sistema de justicia de Estados Unidos y a pesar de los esfuerzos, en abril pasado el caso fue simplemente echado al olvido. Así falló la Corte Suprema de Justicia: “ se cierra el caso, no será revisado “.

Aparentemente se trata del punto final de una historia que ha conmovido a las asociaciones solidarias del mundo, incluso calificada desde el año 2005 como “ detención arbitraria “ por la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas. El desenlace podría ser distinto si la administración Obama escucha las voces del mundo al unísono llamando a la libertad.

Esta es una causa que rebasa los límites de un diferendo bilateral entre dos países; su nobleza la convierte en una causa de la humanidad contra el terrorismo.

*Periodista.irodriguez@laestrella.com.pa