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28 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Evaluaciones y cultura

Ahora en otra de esas prácticas impuestas por los medios, hay que evaluar los 100 primeros días del nuevo gobierno. Es más espectáculo q...

Ahora en otra de esas prácticas impuestas por los medios, hay que evaluar los 100 primeros días del nuevo gobierno. Es más espectáculo que una actividad válida para tener una idea sensata sobre las posibilidades reales de cumplimiento efectivo de lo prometido en campaña. De tasar lo político contra la politiquería. La verdad versus la demagogia.

Durante los últimos días de la semana pasada, se valoró lo actuado por el gobierno. Muchos se concentraron en las perspicacias; en las actitudes de arrogancia y de humildad; en exponer las deficiencias del pasado. De la capacidad o incapacidad del anterior gobierno y de los desaciertos de sus funcionarios. La ya famosa frase del presidente Martinelli de que “ no se llevaron las garzas porque una era muy chillona ”, es de lo más folclórica y graciosa para, supuestamente, retratar el grado de corrupción que hubo en Palacio.

Pero los evaluadores más serios trataron los temas fundamentales referentes a lo económico y financiero; de la educación, la pobreza, el desempleo, la seguridad, el transporte, las perspectivas de desarrollo, el turismo, etc.; y las reales posibilidades de cambio.

Siempre puntualicé que cualquier nuevo gobierno debiera mostrar una preocupación genuina por el desarrollo cultural de la población. En estos primeros 100 días, en lo cultural la directora del INAC, María Eugenia Herrera, en entrevista con el Panamá América, señaló que: “ Nos hemos enfocado en los museos, en restablecerlos y remozarlos, y hemos cambiado los horarios. Estamos tratando el tema administrativo, trabajando en los centros culturales, atendiendo lo que son los ‘pensum’ académicos para mejorarlos. (?) Yo quisiera cerrar filas y que la enseñanza sea clara y que llegue bien a todos, porque nosotros somos entes multiplicadores de cambio, a través de las artes. Estoy segura de que un buen pianista o una persona que estudie artes plásticas jamás será un delincuente”.

Creo que la intención es genuina, pero por ahora y al igual que con los gobiernos anteriores, la inversión en cultura es pobre. El tema de la creación, protección, preservación y promoción de las expresiones culturales debe ser el norte de cualquier aparato gubernamental que enfrenta los problemas sociales existentes en estos momentos. Y cuando digo gobierno, me refiero a toda la estructura, las locales y la nacional.

Es de admirar que existe un cuerpo de creación artístico que frágilmente sostiene el lienzo cultural de la Nación, a pesar de las adversidades y el poco apoyo por parte de las estructuras oficiales de poder. Parece que aún falta un entendimiento global de la problemática y de lo que este sector creativo y abandonado ha venido produciendo. Deben proponer acciones a largo plazo (más allá de los reglamentarios cinco años de gobierno) para asentar las bases y promover los mecanismos que le den vida a un programa integral e inclusivo.

Todavía no entendemos que, en términos generales (y en algunos casos muy específicamente), cuando una generación se detiene a estudiar los aportes de otra del pasado, examina y en muchos casos se admira de sus aportes culturales: en la plástica, la literatura, la música y los esfuerzos sociales que realizó en favor del conjunto de la población. No es casualidad que en tiempos de guerra, los triunfadores hacen lo necesario por destruir (o saquear) las manifestaciones culturales y artísticas, a manera de dominio y sometimiento.

De ese tamaño e importancia es que promovamos que se continúe depositando en las arcas culturales de la Nación, el aporte de cientos de artistas nacionales que hoy no cuentan con el apoyo necesario para la exposición de su arte. Y como muy bien sugirió la directora Herrera, se combatiría la delincuencia.

Muchos son los indicadores que nos permiten concluir que el crecimiento intelectual y social de la población joven es negativo y, en los últimos 25 años, lo hemos estado sacrificando, generación tras generación, por el sectarismo y las mezquindades individuales.

Las naciones son comprendidas enteramente a posteriori, cuando los investigadores dan cuenta de la sensibilidad cultural de la época. Hay que trabajar para que nuestro talento artístico —no uno, sino varios— alcance estatura global. Que muchos de nuestros escritores, pintores y músicos sean reconocidos universalmente. Un logro como ese le daría valor en el tiempo al cambio que proclama este nuevo gobierno y el reto es que aún le quedan otros 1721 días.

*Comunicador social.ernestoholder@gmail.com