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30 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Del reparto del pastel a compartir el poder

“ El vocablo hacienda, o su equivalente, el galicismo finanzas, aplicados al sector público, designa al conjunto de bienes y rentas del ...

“ El vocablo hacienda, o su equivalente, el galicismo finanzas, aplicados al sector público, designa al conjunto de bienes y rentas del Estado, así como la ciencia que estudia las rentas públicas y su administración”, Javier Henao Hidrón.

Con figura en forma de S acostada, el istmo de Panamá parece estar atravesado por dos vertientes no siempre benévolas, la primera, los grupos de intereses político-económicos nativos, con su reconocida estela de malabares y malversaciones y, por otra, los capitales regentados desde los más diversos ámbitos del orbe.

Lo expuesto, sin ser novedad implícitamente, sí nos facilita la comprensión del curso de nuestro devenir histórico, pero somos, para algunos incautos, un país creado a imagen y semejanza de bastardos y mezquinos propósitos.

En contrapelo como ciudadanos hemos reclamado desde siempre nuestro rol independiente y soberano, aunque lastimosamente en muy pocas ocasiones han sido oídas nuestras manifestaciones.

Un empresario hace diez años se dispuso a realizar el mayor esfuerzo de adecentamiento de la Cosa Pública que recojan nuestros anales e inició un periplo en zapatillas, pantalón de afanes y sudadera, visitando los rincones oscuros y olvidados de la geografía real panameña. Su nombre, Ricardo Martinelli Berrocal, su meta, un Panamá mejor para todos, sus armas, la honestidad, experiencia y sentido común.

Quien pensó balurdamente hace una década que este novísimo Don Quijote Tropical, acabaría como su antecesor en la biblioteca de los recuerdos, una vez más se equivocó, pues dicho varón, se ha colado nada menos, pero nada más que en el corazón de su pueblo y de paso ocupa desde hace unos días el solio presidencial.

Qué tristes han de estar los empedernidos bribones, pues el negocio y la corruptela se les está acabando, qué angustiados se sienten cuando el presidente de Panamá irrumpe en el escenario nacional e inicia la jornada por el orden y la decencia.

Si bien esto apenas inicia, es un claro mensaje, ponernos como decimos usualmente “en las pilas” y comprender que en este quinquenio se pasará del simple y burdo reparto del pastel, al que nos acostumbraron, al sencillo y pulcro compartir el poder, que a su vez, se traduce innegable y ostensiblemente en un abrazo entre gobernantes y gobernados para relazamiento de la República.

Somos conscientes de que lo prometido en campaña debe ser cumplido y esto en buen panameño significa que a cada uno de nosotros, los que detentamos el poder original, nos deben los administradores escogidos el pasado 3 de mayo nuestra cuota de riqueza nacional o, para precisar, nuestro pedazo de pastel.

*Alcalde del distrito de Colón.portobelo2000@hotmail.com