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04 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Un premio internacional al cine panameño

Hace unos meses el Sistema Estatal de Radio y Televisión (SERTV) publicó el libro de Pedro Rivera Cine, ¿Cine? ¡Cine! La memoria vencida...

Hace unos meses el Sistema Estatal de Radio y Televisión (SERTV) publicó el libro de Pedro Rivera Cine, ¿Cine? ¡Cine! La memoria vencida , colección de experiencias, documentos y escritos —sobre todo del autor— que tiene el valor de exponer la evolución del cine nacional y en especial del Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU).

En un capítulo del libro, Pedro contesta a una entrevista que le hizo el escritor y periodista Dimas Lidio Pitty y que fuera publicada en el diario El Día , de México, en los años setenta. Una de las respuestas del entrevistado llamó mi atención, porque me trajo recuerdos de algunos detalles de mi participación en los primeros años de dicho colectivo y que explicaré en la medida en que la memoria me lo permita.

Pitty hizo una pregunta al escritor y cineasta Rivera sobre la proyección internacional del trabajo del GECU, a lo que el entrevistado contestó: “ en los comienzos del desarrollo de nuestra actividad no teníamos relaciones de carácter internacional; más bien veíamos con aprensión este tipo de vínculo, porque pensábamos que nos podía mermar el tiempo de que disponíamos para producir películas y aprender sobre la marcha ”.

En efecto, en esas primeras experiencias de hacer cine en Panamá, me interesé en que el GECU tuviera una proyección internacional y se lo comenté a Pedro, quien me contestó más o menos de la misma manera que al poeta Pitty. Ese fue el principal impedimento para ese tipo de iniciativa en el grupo en esa época y, como él mismo expresó, “ estuvimos un poco aislados en la primera etapa ?”.

Mi interés surgió por una experiencia previa que habíamos tenido con las primeras películas del GECU en Berlín, durante el Festival Mundial de la Juventud. Y porque, en 1975, se había producido en el grupo la cinta de cinco minutos Soberanía , que, a pesar de su brevedad, tenía la característica de ser muy expresiva en su imagen y ausencia de palabras.

El cortometraje Soberanía , era un registro sobre el concurso pictórico y exposición que tuvo lugar en Panamá en 1975. La cantidad de trabajos que se realizaron con el tema de la soberanía —en ese momento se negociaban los tratados Torrijos-Carter— impulsó al GECU a producir un documental que se construyó sólo con las imágenes de los cuadros y música de fondo.

La edición de este cortometraje fue realizada de manera muy incómoda y en medio del pesimismo, pues la marea de entusiasmo de los intelectuales, que en un primer momento apoyaban al GECU, había menguado. Pedro Rivera, casi solo se sentó a comprender en la práctica un oficio que había visto hacer a Enoch Castillero y así, editó este trabajo.

Cuando vi el cortometraje Soberanía —yo había participado en la trajinada edición— ya completo, me pareció que era digno de participar en un concurso internacional y le propuse a Pedro que lo enviara al Festival Internacional de Cine de Leipzig en Alemania.

El poeta no estuvo muy entusiasmado con la idea —quizás imbuido por la noción de que Panamá nunca había asistido a una actividad de este tipo—; pero su gesto motivó mi terquedad.

En la ciudad de Leipzig, anualmente se realizaba el festival especializado en el cine documental. Esa urbe, además de ser cuna de grandes compositores como Bach y Wagner y de escritores como Goethe, era la sede donde los realizadores de todo el mundo asistían anualmente a presentar sus obras con todo tipo de técnicas artísticas y documentales.

Era necesario preparar la participación del cortometraje panameño y completar la ficha, la transcripción de los créditos y, a pesar de la incredulidad y pesimismo, se inscribió y envió el documental a Alemania.

Me tocó viajar a Leipzig en representación del GECU y compartí con muchos cineastas, que, con curiosidad, preguntaban por el desarrollo del cine panameño, del cual no tenían mayores referencias. Fue necesario explicar que en este país istmeño existía un grupo en la Universidad de Panamá cuyo trabajo proponía una forma de cine nacionalista, comprometido y de un alto nivel artístico.

El estreno del cortometraje Soberanía en el cine ubicado en el centro histórico de esa ciudad milenaria fue todo un acontecimiento. Otras delegaciones se me acercaron, interesadas por el trabajo panameño. Para los cubanos, que habían llevado una importante delegación y que eran la referencia más cercana del cine latinoamericano que tenían los alemanes, el documental estaba lleno de valores.

El día de la ceremonia de clausura y entrega de premios, enfrenté algunos atrasos para llegar a tiempo a la sala de cine. Por estos enredos del sistema de tránsito alemán, me complicaron el cruce en una autopista. El rodeo que hice para llegar al acto de clausura del festival no me permitió presenciar completamente el momento del anuncio de los documentales ganadores.

La sorpresa fue mayúscula cuando, ya dentro de la sala, algunos cineastas internacionales me felicitaron por los éxitos alcanzados. Soberanía había ganado el premio especial de la Liga de Amistad con los Pueblos, que en ese momento se convirtió en el primer reconocimiento internacional que lograba el cine panameño. Allí me entregaron una gran bandeja plateada.

A mi regreso a Panamá, el premio fue entregado al GECU y colocado en un lugar prominente. A partir de ese año, los compañeros cineastas comprendieron la importancia de hacerse conocer en el extranjero y las películas del GECU empezaron a exhibirse en otras pantallas.

*Periodista y docente universitario.modestun@yahoo.es