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24 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Ecología y desarrollo

¿Quién ha dicho que no se puede dar desarrollo y mantener el medio ambiente? El desarrollo moderno comprende el respetar la naturaleza y...

¿Quién ha dicho que no se puede dar desarrollo y mantener el medio ambiente? El desarrollo moderno comprende el respetar la naturaleza y tomar las medidas de mitigación que permita la recuperación de las áreas. No se trata de no afectar áreas, se trata de afectarlas, pero recuperarlas. En tiempos donde se requieren hidroeléctricas que conllevan embalses de agua, en tiempos donde países le roban al mar terreno para crear puertos y marinas, así como para crecer ciudades, el hombre ha desarrollado igualmente tecnología que le permite devolver a las áreas que afecta nuevamente su riqueza.

Lo que no podemos permitir, especialmente en países pequeños como el nuestro, es reducir nuestras posibilidades con una política proteccionista excesiva del ambiente, lo que haría prácticamente imposible el desarrollo de hidroeléctricas, minas, puertos y hasta desarrollos turísticos de playa so pretexto de la protección ambiental. Lo correcto es definir correctamente los estudios de impacto ambiental y las medidas que han de exigirse a los proyectos en su desarrollo para mitigar los efectos en el ambiente. Hoy día, nuestros ambientalistas y los que han hecho de la defensa ambiental su carrera al protagonismo, se centran en los problemas creados por minas y por proyectos de hidroeléctricas. Pero hay otras contaminaciones que no han merecido su atención y que quizás afectan aún más la calidad de vida del panameño.

Los ruidos excesivos, una contaminación constante en la ciudad de Panamá, la contaminación visual de vallas publicitarias que han inundado las ciudades y el campo, la contaminación por los autos, camiones y buses que mantienen el aire capital a niveles altos de contaminación. Pero ni autoridades, ni ambientalistas parecen preocuparse de estos casos. Más les han preocupado los desarrollos mineros, aún cuando minas como Petaquilla cumplen con todas las normas internacionales y su nivel de contaminación es ridículo.

El nuevo gobierno parecía al inicio dispuesto a enmarcar su política de protección ambiental en normas más modernas y con mayor flexibilidad, para permitir el desarrollo de proyectos respetando el medio ambiente, pero no cayendo en lo absurdo de eliminar posibilidades de desarrollo por el fantasma ambientalista.

Su intención hoy de desarrollar las Minas de Cerro Colorado es muestra de que persiste su intención de no parar el desarrollo por temores infundados generados por ambientalistas, sino exigir a los promotores las medidas necesarias que permitan la explotación y recuperación del ambiente en la zona.

Panamá fue un país minero en los siglos pasados, minas de oro en Darién, Veraguas y Chiriquí se explotaron. Hoy, los yacimientos de cobre y oro en Petaquilla y Cerro Colorado nos pondrían en el mundo de los grandes productores de cobre. Por otro lado, los ríos que abundan en nuestro interior son materia prima ideal para embalses e hidroeléctricas, así como proyectos de riego para el agro.

No hay duda de que nuestro desarrollo beneficiará a todos, pero hay que hacerlo con las medidas adecuadas que nos den un ambiente sostenible. El secreto está en reglamentar correctamente el rol de la ANAM, los estudios y exigencias que hay que requerir de los promotores en sus proyectos. Perfectamente el desarrollo puede ir de la mano de la protección adecuada del ambiente.

*Ingeniero y analista político.marognoni@cwpanama.net)