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29 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Carta a un amigo para la Navidad

Querido amigo: En adviento suele entrarme al alma, como una brisa fresca y alegre, sonidos de Navidad, del niño que va a nacer. Me recue...

Querido amigo: En adviento suele entrarme al alma, como una brisa fresca y alegre, sonidos de Navidad, del niño que va a nacer. Me recuerda la infancia, cuando todo era puro y bueno. Y hablaba con Jesús, con la confianza que te hablo a ti.

Jesús siempre fue mi mejor amigo. Ahora de grande, nos hemos reencontrado y solemos tener largas pláticas. Por lo general, Él me escucha, atento, con una sonrisa en los labios, con una mirada de ternura y comprensión. ¿Qué me dice? Casi siempre lo mismo: “ No temas. Yo estoy contigo ”. Quería compartir contigo lo que vivo y que tanto me hace pensar en lo que he de hacer para Navidad. Vida interior. Amar al desamparado. Volver la mirada agradecido a Dios. Deseo vivir la Navidad como aquellos pastores, hombres recios, acostumbrados al trabajo, que de pronto se admiran al ver al recién nacido y le adoran y corren a contar la buena nueva. Ha nacido un pequeño niño, que es el hijo de Dios.

Siendo padre de cuatro hijos, expuesto a los problemas cotidianos, puedo decirte que vale la pena vivir sumergido en el mar de Dios. Es maravilloso experimentar su gracia y protección. No lo he leído en ningún libro. Lo vivo y experimento cada día. No es lo mismo escuchar de Dios, que vivir en Dios. Compruebo a diario, que las Palabras del Evangelio se cumplen. “ Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán ”, Jn 15, 7.

Debo confesarte que soy de los que mucho le piden y también de los que mucho le agradecen. Estoy agradecido porque Dios me ha permitido pasar por esta primavera espiritual. Enseñándome lo que es el abandono, la confianza y su Amor. Tengo una vida de necesidades, y un Padre que provee en abundancia. ¿Qué más puedo pedir? He aprendido que todo se basa en confiar. Si confío mucho, recibo mucho, si confío poco, recibo poco.

Ya sé, dirás: “ ¿qué le pasó a Claudio? ”. Pues, que me siento feliz. De saberme amado desde una eternidad. De saber que Dios existe. Y que es mi Padre. Nuestro Padre. Y por ello, tú eres mi hermano.

*Escritor.cv2decastro@hotmail.com