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06 de Aug de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Y después de la designación de los magistrados, ¿qué?

Independiente del nombramiento que hizo el Ejecutivo de los nuevos magistrados para la Corte Suprema de Justicia, es decir, José A. Alme...

Independiente del nombramiento que hizo el Ejecutivo de los nuevos magistrados para la Corte Suprema de Justicia, es decir, José A. Almengor y Alejandro Moncada L., con sus respectivos suplentes, Wilfredo Sáenz y Zaira S. de Latorraca, es importante que los mismos, junto con el resto de los magistrados que conformarán el Pleno a partir del año 2010, tomen conciencia de la misión que tienen por delante, específicamente en la confianza que espera tener la ciudadanía al momento de la búsqueda de una tutela judicial efectiva. Igualmente tendrá un gran peso de responsabilidad el magistrado que salga escogido como presidente del máximo tribunal de justicia, a fin de que con su liderazgo puedan cumplirse metas muy claras y precisas para mejorar la administración de justicia, tan cuestionada en los últimos años.

De seguro los nuevos magistrados entrarán primeramente en la curva de aprendizaje en cuanto a la forma de tramitación de los expedientes, tal como ha sucedido en algunas ocasiones cuando inician labores a nivel de la Corte, apoyados con la ayuda de los asistentes de magistrados, quienes por años laborando en la administración de justicia, han aprendido el carácter científico de los métodos de aplicación del Derecho, es decir, en la técnica para la elaboración de una sentencia. Posteriormente, tendrán que imprimir un plan ambicioso para afrontar las quejas que se le endilgan a la administración de justicia, entre las que se destacan la mora judicial y el combate a la corrupción interna de la institución, y para ello, debería examinarse ampliamente el método de selección de los jueces donde los mismos sean nombrados por un verdadero concurso judicial mediante exámenes de oposición, examinándose el perfil académico y compromiso de juzgar con honestidad, eficiencia y eficacia.

Igualmente, dentro de ese plan deberían retomarse algunos aspectos desarrollados en el Pacto de Estado por la Justicia, como es la transformación de la justicia de policía —el de alcaldes y corregidores— a jueces de paz adscrito al Órgano Judicial, así como la revisión de varios códigos nacionales, como es el Código Civil, la reforma a la jurisdicción contencioso—administrativa, la creación de un nuevo Código de la Familia, así como la revisión de dicha jurisdicción, al igual que el de niñez y adolescencia, la viabilidad de una nueva jurisdicción especializada en la protección de los derechos fundamentales y derechos humanos (Sala Quinta), la viabilidad de un sistema de evaluación de desempeño en la Carrera Judicial, la coordinación con el Sistema Penitenciario, la futura implementación del sistema acusatorio, entre otros temas de mucha relevancia para fortalecer la administración de justicia.

Considero que igualmente debería establecerse el tema de la responsabilidad patrimonial del Estado o del Órgano Judicial específicamente, como consecuencia en las fallas, negligencia o error en la actividad jurisdiccional, tal como acontece en otros países, a fin de que el usuario de la administración de justicia sea indemnizado por dichas fallas. Esperemos que los nuevos magistrados tomen conciencia del delicado rol que le exige la sociedad.

*Doctor en Derecho y docente.nanchy@hotmail.com