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06 de Aug de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Reelección

La reelección es un tema que suscita acaloradas discusiones a favor y en contra. No pocas veces los debates que genera resultan en dimes...

La reelección es un tema que suscita acaloradas discusiones a favor y en contra. No pocas veces los debates que genera resultan en dimes y diretes plagados de insultos y diatribas de parte y parte.

Creo que es un error rechazar la reelección por la reelección misma, incluyendo la inmediata. En mi caso, he defendido la reelección inmediata. Apoyé el SÍ por la reelección del Dr. Ernesto Pérez Balladares. Aunque perdimos, eso no cambió mi convicción de que si un gobierno es bueno merece el derecho a postularse para un nuevo mandato cuantas veces lo merezca.

Finalmente lo que importa es que será el pueblo en su conjunto, el que dirá la última palabra, inapelable, porque como se dice, “ vox populi, vox Dei ”: “ la voz del pueblo es la voz de Dios ”. La reelección hace parte de la democracia representativa dentro de la cual vivimos.

Lo creí antes y lo creo ahora. Por eso, aunque soy miembro del PRD, pienso que si fuese el caso que el presidente Ricardo Martinelli Berrocal hace un buen gobierno, él también tendría derecho a presentarse a un nuevo mandato inmediato, mediando un plebiscito. Derecho que también merecen tener las autoridades de instituciones como las universidades estatales, sindicatos, asociaciones gremiales, etc.; al igual que lo tienen los representantes de corregimiento, alcaldes y diputados.

Voy a referirme ahora al caso de la Universidad de Panamá, que elimina la reelección inmediata. La administración del Dr. Gustavo García de Paredes ha transformado positiva y profundamente esta institución. Hoy, el patrimonio universitario se ha triplicado y la Universidad de Panamá tiene un sitial de honor en la comunidad educativa internacional, ostentando la presidencia de la Unión de Universidades de América Latina, que agrupa a más de doscientas. Está en camino una transformación curricular a fondo, que deberá aplicarse y consolidarse en los próximo años, para lo cual la continuidad de la autoridad es una ventaja.

Las rectorías de larga duración se consideran necesarias por la naturaleza misma de la actividad académica.

Hay por lo menos cinco universidades estatales argentinas cuyos rectores superan los diez años de ejercer el cargo, como el rector de La Rioja, quien ha sido reelecto cinco veces. La necesidad de continuidad de la gestión rectoral llevó a la modificación de la Ley Universitaria en Perú. El Congreso Constituyente Democrático sustituyó el artículo en cuestión por el siguiente: “ Artículo 35°.— El Rector es elegido por un período de 5 años. Puede ser reelegido. El cargo de rector exige dedicación exclusiva y es incompatible con el desempeño de cualquier otra función o actividad pública o privada ”.

Sigamos el ejemplo de nuestra madrina, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Sea.

*Docente universitario.mmontielg@hotmail.com