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26 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Prisionero del medio

Cuando la profesión nos coloca dentro de la sociedad con alguna relevancia como la de expresar opiniones, sustentar argumentos, discutir...

Cuando la profesión nos coloca dentro de la sociedad con alguna relevancia como la de expresar opiniones, sustentar argumentos, discutir públicamente asunto de interés social, cuesta mantener una buena opinión pública, que el poder político y los medios de comunicación controlan, pero en su estado constitutivo está muy relacionada con las ciencias sociales o disciplinas científicas, concernida con el comportamiento o actividades del ser humano, sean estas materiales o lo contrario, pero además por esas habilidades cognitivas con las que se crean en conciencia representaciones abstractas, que por supuesto influyen en su comportamiento humano, siempre debemos recordar que gozamos del libre albedrío, una postura filosófica la cual avizora la potestad de cada uno de nosotros de elegir y tomar decisiones. Este principio contiene implicaciones religiosas, éticas, psicológicas y científicas, como derivación de la responsabilidad que atañe tomar sus propias acciones u omisiones. El control mental consciente sobre el cuerpo es parte de la personalidad del sujeto. Y podemos continuar en un sinfín con este tema.

La opinión pública la podemos manifestar privada o públicamente, a través de los mensajes publicitarios con claros objetivos comerciales, aplicada en el periodismo comunicativo a través de los profesionales idóneos o artículos de opinión, en las noticias con sus implicados a favor y en contra; al periodismo investigativo con el claro objetivo de ganar opinión social o lograr mediante la persuasión el equilibrio social; con algún objetivo comercial o político, y aquí ahora menos podemos negar la influencia mediática controlada como apuntamos, manejada por medios radiales o televisivos a largas distancias, o por persistente propaganda sobre lo que se desea imponer, lo que también se ejercita a través de las encuestas que es sin duda, una conmovedora evaluación de sondeos, con un claro objetivo de comunicación política o económica.

Es seguro que la opinión pública es el todo impuesto por la sociedad activa, que se debate en un determinado sector sobre un aspecto en particular, con tendencia general y claros beneficios patrocinados. Por supuesto que se logra a través de los medios de masivos comunicación y la permisión para abordarlos. No podemos desconocer las propensiones políticas y la facilidad o dificultad que emergen sobre los medios controlados como insistimos. Otro asunto es la personalidad del emisor y su nivel social, a quienes los receptores guardan respeto por sus conclusiones, aparte del tema, la opinión a favor o en contra del mismo y las consecuencias publicitarias que provoca, como por ejemplo, una conquista homosexual, la permisión del aborto o la eutanasia.

Si la personalidad es un conjunto de características, pensamientos, sentimientos y actitudes particulares que proyecta un sujeto como un hábito que lo hace diferente a los otros, pero que además lo acerca al personaje ideado, lo que se puede aparejar a la identidad como ocurre con los artistas, deportistas, celebridades profesionales, lo que a simple vista se denota por la forma de vestir, comportare o expresarse, entre otras cuestiones. Inventan y promocionan la moda al extremo de que la impone con sugestión mediática y en la práctica, un producto gana o pierde popularidad como el Noni. La publicidad es tan dañina con su engaño que hace ver que todos los calvos del mundo sueñen con recobrar una abundante cabellera o que la baba de caracol es capaz de pulverizar las arrugas. Lo mismo ocurre con el honor de las personas, empiezan con falsas acusaciones o tergiversadas y al final demonizan al inocente.

*Abogado y docente universitario.cherrera@cwpanama.net