26 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El Niño y el ladrón.. un cuento (I)

El estruendo de bocinas policiales rompen el silencio de la noche, y un temporal cae sobre la ciudad. Las radios de las patrullas inform...

El estruendo de bocinas policiales rompen el silencio de la noche, y un temporal cae sobre la ciudad. Las radios de las patrullas informan de un nene raptado: “No podemos tolerar tal hecho, y menos en fiestas navideñas. Atrapen pronto a los culpables”, profiere la emisora.

Juan, un mecánico alcoholizado, se refugia en las sombras. Un bulto sobresale de su camisa. Es una figura de un Niño Dios que cogió de un pesebre del área tocumeña, pero fue visto por vecinos, quienes inmediatamente llamaron a la guardia del sector.

“ Amiguito, te saqué del suelo mojado para protegerte ”, dice temblando de frío el perseguido por la Ley. Tomando otro trago de la pacha que lleva en un bolsillo, sigue hablando con la efigie: “ Dejé a tus padres debajo del aguacero, pero pueden taparse con lo que tienen ”. Se rasca la cabeza y continúa el soliloquio: “ Iré por ellos, son seres humanos en la peor de las pocilgas ”. “ No tienes que preocuparte. Mis progenitores te esperan para hacernos compañía ”, expresa la imagen que de súbito ha cobrado vida para asombro del beodo, quien cree que todo es producto de la juma.

La tormenta arrecia y el obrero apresura el paso para llegar al fangoso terreno convertido en nacimiento. Dando traspiés acude al recinto donde inició su alcohólica aventura.

Cuando tiene las representaciones religiosas envueltas en un periódico recibe un golpe en la espalda, a la vez que le gritan: “ ¡Quieto, perro sarnoso! ”, es la orden de un sargento blandiendo su pistola.

Como no se resistió al arresto, el prisionero durmió sin los dolores de una golpiza; aunque añora la resaca por no beber su botella de guaro completa. Está lúcido, algo que no ocurría en una eternidad, pero confundido por ignorar la razón de su captura en el instante en que prestaba socorro al bebé. Entretanto trama escapar de su encierro.

Sigue mañana..

*Fotógrafo.bravo.aristides@hotmail.com