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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Ser panameño se pone peligroso

A fines de 2009 una voz de protesta se levantó para denunciar la represión de los pueblos indígenas. Según el escrito, “pertenecer a un ...

A fines de 2009 una voz de protesta se levantó para denunciar la represión de los pueblos indígenas. Según el escrito, “pertenecer a un pueblo indígena se está poniendo peligroso en Panamá, de un plumazo se borra el Programa de Educación Intercultural Bilingüe. Como en tiempos de la colonia española se quemaban códices mayas, los grabados indígenas, la historia, la lengua. Lucy Molinar, la actual ministra de Educación, está prohibiendo soñar, hablar, escribir en lengua kuna, ngöbe, emberá, buglé, bri bri a las siguientes generaciones”.

Hay otras voces que protestan porque esa realidad que golpea a los pueblos indígenas es la misma que sufre todo el pueblo panameño. Ser panameño se está poniendo peligroso. De un plumazo se cierran escuelas, se borran los programas de historia, filosofía y español.

Según la voz profunda de los pueblos originarios “ ser miembro de una comunidad indígena es imposible. Ni pensar de participar en ceremonias, practicar danzas ancestrales, contar cuentos a orillas de las nubes, beber agua fresca de las cordilleras. En pleno corazón de la Comarca Ngöbe Buglé, el gobierno anunció la apertura de la mina Cerro Colorado, sin importarle los poblados indígenas que se encuentran aledaños. Ser indígena para el Estado significa: invasor, errante, extranjero en sus propias tierras y territorios ”.

En el resto del país se llega a los mismos extremos. Es imposible tener acceso a un empleo decente. En las áreas más céntricas, la población no cuenta con servicios de agua potable, alcantarillado, transporte, salud o escuelas. Pareciera que fuera una población sobrante que los gobiernos han entregado al crimen organizado.

La protesta indígena señala que “ ser del pueblo naso implica peligro para la empresa Ganadera Bocas S. A., porque violenta el derecho a la propiedad privada que está por encima de la propiedad colectiva.. Nade vale que la nación naso estuviera antes de la creación del Estado panameño, mucho antes de la invasión y colonización española, mucho antes que esta empresa comprara esas tierras. Ser del pueblo naso significa para el gobierno: Pueblo en vía de extinción ”.

En el resto del país el acaparamiento, pillaje y el asalto está al orden del día. En sesiones extraordinarias, celebradas durante la última semana del año 2009, la Asamblea de Diputados aprobó el proyecto de ley que convierte —inconstitucionalmente— todas las costas, islas y riberas en coto para el enriquecimiento de unos pocos especuladores. El presidente Martinelli sancionó la Ley y la mandó a publicar en la Gaceta Oficial. Los piratas ahora tienen patente de corso.

Las protestas de los pueblos indígenas sirven de lección para los panameños que todavía no despiertan ante el despojo violento, el crimen organizado y los ajusticiamientos cotidianos de los cuales son víctimas. El costo de la vida aumenta, el precio de la canasta básica sube constantemente y el empleo escasea. La inseguridad que se vive en el país —al igual que en las comarcas indígenas— es el resultado de las políticas públicas que hay que cambiar en 2010. Si el actual gobierno no asume su responsabilidad, entonces el pueblo tiene que organizarse para iniciar la marcha hacia 2014 y elegir nuevos mandatarios con visión de país.

Ser ngöbe, emberá, naso, kuna —panameño— es ver, oler, oír, sentir la tierra como un ser viviente, Nuestra Madre Tierra.

*Profesor de la UP e investigador asociado del CELA.gandasegui@hotmail.com