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- 13/06/2026 00:00
La IA llegó para quedarse, ¿está lista la educación para responder?
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Agrega La Estrella en Google ↗️El mayor temor de los profesionales de hoy y de los que están pensando en qué estudiar es cómo convivir con la inteligencia artificial sin fracasar en el intento. Sin embargo, nos encontramos con una especie de déjà vu, esto lo hemos vivido en varios momentos de la historia y, aunque siempre ha generado caos y temor, hemos logrado superarla y evolucionar hacia nuevas habilidades.
El uso del carbón como reemplazo de la fuerza física, la bombilla que cambió el reloj biológico humano dando paso a las horas del trabajo nocturno, las máquinas transformando lo artesanal en grandes producciones y los mainframes que reemplazaron los cálculos manuales por sistemas computarizados. Todo esto nos lleva a una reflexión: ¿la IA es una amenaza real a las profesiones o solo es el carbón de estos tiempos?
En cada uno de esos momentos históricos se reemplazaron habilidades, pero se desarrollarán nuevas; ese debe ser nuestro mayor foco: ¿cuáles son esas nuevas habilidades? Aunque esto no fue fácil de entender en su momento para los arrieros de carga, tejedores artesanales, faroleros, calculistas manuales, archivistas físicos, todos ellos fueron reemplazados por aquellos que fueron capaces de transformarse y adaptarse a los nuevos cambios.
Si bien es claro que estamos viviendo el momento histórico con más información, mayor rapidez de cambios y con la mayor influencia de la tecnología sobre nuestro día a día, debemos tener claridad de que aún existen tareas repetitivas, operativas y predecibles que serán reemplazadas. Este proceso redefinirá nuestra forma de trabajar y de vivir, desplazando el énfasis de las tareas operativas hacia capacidades estratégicas, analíticas y de visión integral, que serán determinantes en la creación de valor en el futuro. Es en este punto en que la formación académica puede tomar un gran valor, pero no como la mecánica de obtener un título profesional, sino desarrollar habilidades que preparen para estos nuevos cambios, que nos gusten o no, ya están pasando.
Según la cumbre en Dallas del Foro Económico Mundial, celebrado en febrero del 2026, los expertos concluyeron que el 40% de los empleos que conocemos hoy serán reemplazados; en países con economías avanzadas, la cifra podrá ser del 60%. 1 de cada 10 empleos requiere nuevas habilidades. Se demandará mayor especialidad, profesiones dobles que se logren complementar, más detalle y, al mismo tiempo, más habilidades blandas (tolerancia a la frustración, resiliencia, manejo de equipos, liderazgo colectivo, capacidad de relacionarse y que estas sean sólidas, capacidad de negociación, adaptación y neuroplasticidad), personas que no solo tengan pensamiento crítico, sino que tengan la capacidad de discernir y una visión sistémica de los negocios que logren medir el impacto.
Es el momento ideal para que las universidades pensemos si estamos formando profesionales o futuros desempleados, porque, aunque el desempleo es latente en la historia, hoy es el momento en que tenemos que cuestionar los sistemas educativos que conocemos y preguntarnos cómo logramos desarrollar más el ser y su capacidad de adaptabilidad y empatía, que serán claves para reinventarse cada vez que sea necesario. En las universidades debemos dejar de pensar en títulos profesionales; debemos enfocarnos en transformar humanos.