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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

“Circus”

Cada vez que recuerdo la imagen de los mazazos en Amador me convenzo de que el presidente piensa que sigue en campaña y que tenemos un g...

Cada vez que recuerdo la imagen de los mazazos en Amador me convenzo de que el presidente piensa que sigue en campaña y que tenemos un gobierno “mediático e inmediato”, cuyo guión se sustenta en ofrecerle circo al pueblo panameño para entretenerlo y así maquillar su incapacidad y las medidas impopulares que impone a los panameños.

Vieja práctica que data de hace siglos; se dice que durante el Imperio Romano los emperadores más corruptos utilizaban esta fórmula, que consiste en ofrecer a la gente poco o nada de pan, eso sí, con mucho espectáculo, entre más escandaloso y degradante mejor, a fin de que el pueblo olvidara sus problemas y privaciones, a los cuales los somete el gobernante de turno.

Así sucedió cuando se anunció la rebaja de la tarifa energética con bombos y platillos, cuando el mandatario dijo que los panameños íbamos a pagar menos electricidad, que el precio de los alimentos iba a disminuir y otras bondades.

Nada de lo anunciado por el presidente se ha cumplido e iniciamos 2010 con el anuncio de un nuevo zarpazo al bolsillo de los panameños, pues la “ luz ” vuelve a subir, lo que también anticipa el encarecimiento de la canasta básica.

La buena dosis de circo nunca falta, porque desde julio pasado los panameños hemos visto cómo este gobierno ha caracterizado cada una de sus acciones e imposiciones, con muchas fanfarrias, descalificaciones, frases altisonantes y amenazantes.

De ello dan fe los empresarios de la Zona Libre de Colón, a quienes acusó de sobornadores sin presentar prueba alguna; los sectores de oposición, contra quienes ha lanzado amenazas utilizando al Ministerio Público; y a la propia sociedad civil que creyó en él, a quienes advirtió que no cogobernará con ellos e incluso, en una de sus características salidas ante las críticas y ya sin argumento, le ofreció un cargo en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a una de sus reconocidas dirigentes.

Lo del avión presidencial que el mandatario quiere tener a toda costa, pero sin ser objeto de críticas ante la evidente falta a su promesa electoral, es para enmarcarlo con dedicatoria y todo. Mientras andaba de paseo por Italia el país fue sacudido por la intención del presidente de comprarse un avión valorado en 21 millones de dólares, e inmediatamente salieron a decir que este lujoso avión sería para transportar a enfermos desde áreas apartadas del país, le pusieron un letrero de venta al viejo avión presidencial, y ante la censura generalizada decidieron no comprar la aeronave.

Pero la polémica no acabó ahí, pues diciembre se despidió con la buena nueva de que el juguetito sería adquirido con una donación del gobierno de Taiwán (política de la chequera criticada por el mandatario en campaña), pero ¡eureka!, en medio hay un préstamo de Banco Nacional de Panamá. Al final el presidente incumplió su palabra y no usará su avión personal, tal como lo había dicho en campaña.

En diciembre también nos regalaron el circo montado en torno a la imposición de los ungidos del presidente en la CSJ, con la estrategia de postular para suplente a una persona cuya credibilidad e independencia estaba en más entredicho que la de los dos magistrados principales. Tras imponer a sus ungidos, el mandatario dijo que el rechazo de la magistrada suplente demostraba que había independencia entre los poderes del Estado; aunque días después fue designada asistente del nuevo presidente de la CSJ.

Luego vendría el circo mediático montado en torno a un operativo para conducir ¿y capturar? a un ex presidente. Mientras todo esto sucedía se anunciaba una nueva alza en la tarifa eléctrica y en víspera de la aplicación del impuesto a los servicios bancarios que generen comisiones: por ejemplo: las hipotecas que pagamos los ciudadanos de a pie, entre otras.

*Periodista.ccamarena2004@gmail.com