27 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Violencia y corrupción inauguran 2010

El año se inició con inusitada violencia provocada por la creciente ola de tráfico de ilícitos y lavado de dinero. En los primeros días ...

El año se inició con inusitada violencia provocada por la creciente ola de tráfico de ilícitos y lavado de dinero. En los primeros días de 2010 se reportaron cerca de 25 homicidios, en su gran mayoría obra de sicarios. Este escenario es acompañado por un incremento de los casos reportados de corrupción en todos los sectores y niveles, del sector público y privado.

Los medios de comunicación destacaron 14 casos de corrupción en las dos primeras semanas del año. A nivel municipal, se destacaron los casos de los municipios de Santiago, Colón y la ciudad capital. Además, el antiguo tesorero de la Alcaldía de Panamá salió de la cárcel con una fianza de medio millón de dólares. Igualmente, en tres ministerios —Educación, Vivienda y Gobierno y Justicia— se presentaron casos de mal uso de fondos. La Contraloría, a su vez, nombró a un director de Finanzas con prontuario penal.

En el Departamento de Migración el tráfico de indocumentados sigue aumentado. La ilegalidad de los casinos fue destapada nuevamente con el caso del ex presidente Pérez Balladares. La Lotería Nacional de Beneficencia busca el paradero de varios centenares de miles de dólares. La ANAM y la Autoridad Marítima no se quedan atrás con casos denunciados.

En la Asamblea de Diputados el caso CEMIS fue reabierto por la Corte Suprema de Justicia. A la cabeza del desfile de casos de corrupción se encuentra el presidente de la República, Ricardo Martinelli, quien aceptó un avión de lujo del gobierno chino (Taiwán) para asegurar el reconocimiento diplomático de Panamá.

Todos estos casos están —de una u otra manera— relacionados con la denuncia del fiscal Ayú Prado, quien asegura que Panamá se está convirtiendo en el eslabón clave de la cadena que operan los carteles de la droga de México y Colombia. Estos carteles, a su vez, están íntimamente vinculados a la mafia norteamericana que controla la distribución de drogas en EE.UU. Una fuente gubernamental aseguró que las distintas instancias públicas están infiltradas por los traficantes de drogas y lavadores de dinero.

Sobre la falsa premisa de que la alta tasa de criminalidad —asociado con el tráfico de droga y lavado de dinero— es un problema de seguridad, EE.UU. impuso la creación de una nueva instancia gubernamental: el futuro Ministerio de Seguridad. En esta instancia —protegida por el secretismo y las operaciones por encima de la Ley— EE.UU. pretende nuevamente convertir las fuerzas del orden panameñas en herramientas de su política exterior. EE.UU. anunció que aumentaría la cantidad de armas e infraestructura militar destinadas a Panamá en el marco del Plan Mérida. Según el embajador panameño en Washington, el Pentágono se involucraría más en los asuntos internos de Panamá. De esta partida podrían salir fondos para las bases “ aeronavales ” que se construyen sobre las costas panameñas. Una delegación de congresistas norteamericanos visitó al presidente Martinelli para sondear su posición frente a los planes militares.

La violencia y el asalto al Erario Público solo se detendrán si se crean las condiciones para cambiar radicalmente las políticas públicas del gobierno y sus aliados. Los sectores populares tendrán que buscar aliados entre las capas medias, los sectores productivos —del campo y de la ciudad—, así como entre todos los panameños que ven con preocupación el deterioro del tejido social de la sociedad.

*Profesor de la UP e investigador asociado del CELA.gandasegui@hotmail.com