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19 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Partidos sin identidad

Miro y escucho no con sorpresa, sino con hilaridad, cómo elucubraciones de “eruditos” en materia electoral, vaticinan posibles resultado...

Miro y escucho no con sorpresa, sino con hilaridad, cómo elucubraciones de “eruditos” en materia electoral, vaticinan posibles resultados de derrota del P.R.D. ante la posibilidad de aprobación de una segunda vuelta para las elecciones del 2014. Estoy seguro de que los mismos desconocen que en los EE.UU. para las elecciones del 2008, participaron 13 candidatos presidenciales, de los cuales la mayoría era representativa de facciones de izquierda. Esos partidos, entre los que se destacan el Partido Verde, el Socialista, el Independiente, de la Constitución, y el Libertario, entre otros, aun sin obtener resultados favorables, participan enfrentando a los tradicionales y gigantescos partidos Demócrata y Republicano. La población que asiste al sufragio no supera el 50%, pero el sistema de votos, en colegios electorales, generalmente otorga la mayoría, para proclamar al candidato triunfador.

Recientemente en Chile el candidato oficialista estuvo casi 15% debajo del candidato opositor, que logró un 44%. En estos países, una tendencia general indica que los partidos postulantes obtienen potente respaldo, contrario a los de alianza que por tales resultados tienden a desaparecer. Por otro lado, la disidencia oficialista obtuvo un enérgico 20% de los votos, reflejo de una clara y firme intención, que aun con las maquinaciones, arreglos y acuerdos políticos que efectúe el oficialismo para la segunda ronda, asuntos matemáticos, evidencian el triunfo indiscutible de la oposición.

“ Cada pueblo con su propia aspirina ” decía Torrijos, y esa premisa es una realidad tangible en la idiosincrasia y cultura electoral del panameño. El jefe del Ejecutivo con esa actitud febril, clásica de quienes llegan a la silla presidencial, está planteando reformas electorales de una segunda vuelta, con el único fin de destruir y vencer al P.R.D. en 2014. Él sabe que aún con el 60% de votos obtenidos para su triunfo, Cambio Democrático individualmente fracasó ante el Partido de Omar Torrijos. De allí que de forma sistemática e innoble está seduciendo o presionando sutilmente a dirigentes y líderes de oposición y propia alianza, principalmente del panameñismo, para obtener lo que él presume logrará, ser el partido mayoritario y nuevamente encabezar la próxima contienda electoral.

El corto periodo de gobierno, independientemente de hechos positivos, las políticas y acciones de la nueva administración, proyectan signos nada halagüeños en diversos sectores de la sociedad. El Poder tiene el vicio de obnubilizar a los gobernantes; este es vulnerable a ello y sus acciones lo revelan. Ante tales pretensiones, el P.R.D. en etapa de adversidad, con toda la artillería mediática y de persecución montada en contra, superará el escabroso camino por recorrer y aportará por el fortalecimiento del sistema democrático, no pensando en el poder por el poder, porque las experiencias obligan enmendar. En tal sentido conmina al resto de partidos políticos y los organismos de participación ciudadana, que analicen objetivamente y sin pasiones los cambios al Código Electoral, de manera de continuar avanzando y no retornar al pasado de partidos con dueños, que superen prejuicios, ver el bosque (país) y no el árbol (P.R.D.), a fin de evitar que perturbaciones o ambiciones particulares, frenen o impidan el desarrollo, la paz y tranquilidad social en nuestro querido Panamá.

*Director Nacional del PRD.rafaelpitti@gmail.com