24 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Políticos y medios, deformadores sociales

Panamá es una nación joven, con gran potencial humano, pero sumida en una crisis de valores que le impide alcanzar su pleno desarrollo. ...

Panamá es una nación joven, con gran potencial humano, pero sumida en una crisis de valores que le impide alcanzar su pleno desarrollo. El progreso de un país radica, en gran medida, en la actitud y formación de su gente, pero: ¿cómo lograr este perfil ciudadano cuando se transfieren modelos de conducta distorsionados?

Desde inicios de la República, políticos y compadrazgos se enquistan en los gobiernos, producto de la partidocracia y la ignorancia política de muchos ciudadanos. Una realidad dolorosa, pero cierta, donde, para obtener el voto impera cualquier artimaña que les permita salir electos.

Por ello, se producen casos de malversación de fondos, usufructos de bienes públicos, corrupción y nepotismo, entre otros. Situaciones que incluyen diversas administraciones gubernamentales con participación de altos funcionarios, empresarios e inversionistas, que aún a la fecha se mantienen en un limbo jurídico. Son estos los ejemplos que copian los jóvenes, a quienes cada vez les preocupa menos una preparación académica y un trabajo honrado, porque aquí para tener recursos hay que ser político.

Producto de esta situación, hace años, he expresado mi preocupación por la distorsión en la conducta de niños y jóvenes. He responsabilizado a la TV por la promiscuidad informativa, en la presentación de programas televisivos con alto contenido de violencia, delincuencia, criminalidad y sexo, entre otros.

Se escuchan emisoras radiales donde prevalece la vulgaridad, diarios con publicidad de contenido sexual que poco dejan a la imaginación y llevan mensajes deformadores a los niños y jóvenes, frente al silencio cómplice de las autoridades, en diversos gobiernos.

Es interesante haber escuchado al presidente Martinelli calificar los noticieros televisivos como rojos y de pacotilla. Agregando que dedican mucho espacio a hechos de violencia, porque solo les interesan los índices de audiencia. Pero, cobran sumas millonarias al gobierno. ¿Por qué?

En 1999 se firmó un acuerdo de autorregulación entre las televisoras y el gobierno, para que los programas se transmitieran en horarios que consideraran la edad de la audiencia, para resguardar de enfoques deformadores a niños y jóvenes, nunca se cumplió. Pero si bien es cierto que tienen que autorregularse las programaciones, en su totalidad, no es menos cierto que los noticieros tienen la responsabilidad de ser veraces, sin ser extremistas.

Los medios son buenos e importantes cuando favorecen a determinado sector, pero son desfavorables cuando tocan nuestros intereses. Las noticias son publicadas de acuerdo al nivel social o político del agresor o sujeto de la misma. Eso es lo que hay que acabar, para ser equitativo y verás, sin omitir información.

*Economista y educadora.diostesalvepanama@yahoo.com