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25 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Debate sobre tortura y terrorismo

En política exterior el gobierno del presidente Ricardo Martinelli se ha alineado con los socios más conspicuos de EE.UU. Por un lado, c...

En política exterior el gobierno del presidente Ricardo Martinelli se ha alineado con los socios más conspicuos de EE.UU. Por un lado, con el presidente Álvaro Uribe de Colombia y ahora con Porfirio Lobo en Honduras. Como complemento al giro ideológico, Martinelli interrumpió el Programa Operación Milagro que ofrecía servicios de salud a miles de panameños por parte de médicos cubanos. La salida de los médicos cubanos de Panamá es el resultado de las presiones del gobierno norteamericano que insiste en su política de aislamiento contra la isla revolucionaria.

La Embajada de EE.UU., con interés en promover su causa, ha organizado hoy en Panamá una mesa redonda con personajes relacionados con la contrarrevolución cubana. Entre los promotores hay quienes están asociados con las agencias de inteligencia de EE.UU., que tienen vínculos con el terrorismo y la tortura. Incluso, aparecerán en una programación matutina de la televisión con el objetivo de explicar sus razones para desestabilizar gobiernos latinoamericanos y cualquier otro no alineado con Washington.

Al mismo tiempo que se produce esta ofensiva norteamericana en nuestra capital, en EE.UU. se presentó la semana pasada ante un tribunal federal de El Paso (Texas), el auto-confesado terrorista cubano, Luis Posada Carriles. Este agente de la CIA ha confesado su participación en varios atentados terroristas. El más recordado en Panamá fue su plan de volar con explosivos el Paraninfo de la Universidad de Panamá en noviembre de 2000 durante una visita del presidente Fidel Castro. El plan fue frustrado a tiempo, salvando la vida del dirigente cubano y varios miles de estudiantes y docentes panameños.

Posada Carriles, sin embargo, no está siendo enjuiciado por terrorista, asesino o conspiración. La justicia norteamericana encontró la manera de poner de cabeza el caso del terrorista y lo acusa de mentir ante autoridades de migración cuando regresó a ese país en marzo de 2005. Posada Carriles ofrece la curiosa defensa de que debido a sus largos años de trabajo con la CIA estaba “ confundido, equivocado y sufría de falta de memoria ”, cuando fue interrogado por los oficiales de migración.

Posada alega que al servicio de la CIA, usó varias falsas identidades y pasaportes para facilitar su trabajo clandestino. Tantas mentiras lo confunden ahora, argumenta su equipo legal. La fiscalía quiere excluir del juicio toda la evidencia de la relación de Posada Carriles con la CIA, argumentando que no es relevante y que es confidencial. Washington quiere limitar el testimonio para que no salgan a relucir los crímenes cometidos por Posada Carriles cuando trabajaba para la CIA. Según información desclasificada, Posada es el autor intelectual de la voladura de un avión en octubre de 1976, donde murieron 73 personas. Posada también le confesó a The New York Times en 1998, haber orquestado una campaña terrorista contra los hoteles y restaurantes en La Habana que causó la muerte del turista italiano Fabio Di Celmo.

Posada alega que todo lo que hizo en América Latina lo hizo “ a nombre de Washington ”. Quiere que el jurado conozca su estrecha relación con la agencia de inteligencia de EE.UU. Supone que mientras más amenaza con divulgar su relación con la CIA, más tiemblan sus jefes en Washington. La defensa de Posada Carriles quiere demostrar que la CIA lo enseñó a mentir y, en ultima instancia, es responsable de sus actos.

*Profesor de la UP e investigador asociado del CELA.gandasegui@hotmail.com