26 de Nov de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

“Llamaradas de capullo”

Nada nuevo hay bajo el sol, decía el rey Salomón. Debemos empezar ilustrando que algunos se arroguen derechos en el Partido Panameñista ...

Nada nuevo hay bajo el sol, decía el rey Salomón. Debemos empezar ilustrando que algunos se arroguen derechos en el Partido Panameñista sin tener la representatividad, no son hechos nuevos. David Montenegro, abogado, amigo y panameñista raizal me dijo: “… son como llamaradas de capullo”. Así se designa en muchos pueblos de nuestro interior a la alharaca que se forma tras un suceso que a la larga resulta en nada o para usar otro aforismo de la península de Azuero, son como “ cohete folla”o ”.

Hildebrando Nicosia en su momento, fue un gran hombre dentro del partido. El liderazgo se forjaba en aquel entonces bajo la sombra del caudillo. Dentro de ese círculo se podía reconocer a Guillermo Endara, Jorge P. Adames y Nicosia entre otros pocos. El liderazgo de Arnulfo Arias se ha posado sobre hombres únicos e irrepetibles que los panameñistas en su momento saben reconocer. En este momento esa persona es Juan Carlos Varela.

La historia se repite en espiral. Como siempre, celos, envidias, revanchismos y a veces más estupidez que inteligencia actúan en algunos de nosotros. Nicosia creyó que por ser secretario general y haber estado tanto tiempo con el caudillo tenía que ser el líder y el candidato del partido para las elecciones de 1989. Como no logró sus objetivos personales, se alío con el general Noriega para quitarle el partido al Doctor Arias y a los verdaderos panameñistas. Una pequeña facción se dejó llevar de aquellos cantos de sirena.

Fue así como se perdieron los símbolos de las “ culebritas berracas ”, pero en nuestra historia Nicosia se quedó con el “ cascaron ” de partido y no con —el partido— el Partido Panameñista Auténtico (PPA) con la complicidad del Tribunal Electoral vendido de la Pulice.

Como relata la biografía de Guillermo Endara, a raíz de la destitución de Del Valle en 1988, en las negociaciones de los principales partidos de la oposición civilista se convino que fuera un panameñista el candidato presidencial unitario para las trascendentales elecciones del 7 de mayo de 1989, y el hombre del consenso fue Endara, quien se inscribió como postulante de la Alianza Democrática de Oposición Civilista (ADOC), que reunía a tres formaciones de centro-derecha y el nacionalismo moderado y antimilitar: el Partido Liberal Auténtico (PLA), el PDC y el Molirena; los disidentes legitimistas del PPA y el pequeño Partido de Acción Popular (PAPO) cerraron filas también con Endara.

Luego, el Tribunal Electoral concedería el control del PPA a la facción minoritaria asimilada por Noriega, la encabezada por Nicosia, que planteó su propio envite presidencial.

Todos sabemos lo que pasó después. La pregunta parece sobrar: ¿Dónde está Guillermo Endara y dónde está ubicado Nicosia en la historia política de nuestro país y de nuestro partido?

Aprendamos de la historia. Para evitar lo que se denomina en nuestros pueblos “ llamarada de capullo ”, esos escándalos de corta duración en la vida política, que chisporrotean como sobras secas de maíz, necesitamos madurar como personas primeramente y como políticos. Necesitamos dejar a un lado los celos, envidias, revanchismos y el orgullo que nos carcome la conciencia y entregarnos a nuestro pueblo, a trabajar por un Panamá mejor.

*Escritor y analista político.recursossinlimites@gmail.com