19 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La baja calidad productiva

Remembrar la productiva calidad de los Diputados que integraron el Órgano Legislativo, durante épocas pasadas de nuestra era republicana...

Remembrar la productiva calidad de los Diputados que integraron el Órgano Legislativo, durante épocas pasadas de nuestra era republicana, es para nosotros motivos de grandes momentos reconfortables.

Figuras de la talla y de méritos tales como: Demetrio Porras, Carlos Iván Zúñiga, Bernardino González Ruíz, Domingo H. Turner, Diógenes A. Pino (neneito), Telma King, Aquilino Boyd, Jorge Rubén Rosas y mas recientemente Oyden Ortega y Gerardo González, quienes le dieron al parlamento panameño de esa época momentos estelares cuando su oratoria didáctica y dialéctica, leyes productivas, estremecía los cimientos mismos del pensamiento creativo e independiente de los padres de la patria.

Hoy, los escaños Legislativos los ocupan ilustres desconocidos, mudos permanentes con ideas incoherentes y superficiales, cuyo perfil en los referente a la creación de leyes o iniciativa parlamenta, es casi nula, puesto que el sólo hecho de escuchar las intervenciones durante el aburrido período de incidencia, expresando banalidades, es un martirio para los pocos asistentes a las gradas, del recinto parlamentario, que por inercia sintonizan la radio y ocasionalmente la televisión cuando dichas sesiones son transmitidas y se observa a los pocos asistentes cuando hacen el correspondiente llamado del coro reglamentario.

Sería muy prudente y saludable que el electorado panameño de los diversos circuitos electorales, le dieran seguimiento y conocieran de primera mano el nivel de indeproductividad, el bao rendimiento y pésima presentación ya que en cinco (5) años seleccionamos a través de nuestro voto para hacer funcionar la llamada Democracia Representativa.

Es importante que la sociedad civil organice periódicamente sustanciales foros, debates, encuestas, encuentros, seminarios para así poner en función la democracia participativa en las diversas comunidades de las provincias del país, donde podamos evaluar con objetividad, capacidad, rendimiento, aportes legislativos, independientes en fin, un adecuado perfil de cada uno de estos diputados, cuyos gastos y presupuestos exorbitantes no justifican y están de acorde con los limitados aportes legislativos en materia de programas y desarrollo social en cada una de sus áreas o circuitos electorales. Parte de las iniciativas que debemos asumir los ciudadanos no contaminados con el juega vivo, el clientelismo rampante, la corrupción, la maleantería política, es asumir roles, que no nos permitan rescatar el improductivo órgano legislativo panameño cuyo soporte es parte del despilfarro económico que ha vivido el país en los últimos años.

Definir y presionar por diversos medios el no a la reelección, debe ser una tarea inmediata. Ello permitiría que otra calidad de gente se incorpore a hacer realidad un parlamento que sea orgullo nacional, donde además de la presentación y aprobación de autenticas leyes de beneficio para el pueblo, la asamblea sea un foro permanente de ideas, propuestas y laboratorio para la formación de auténticos dirigentes que los hagan más profundo y cada vez más ético, docente, productivo, digno orientador del estado nacional por lo que soñó y lucho el liberal de mayor prestigio durante el siglo XIX, el ilustre Dr. JUSTO AROSEMENA, nuestro distinguido representante ante e senado colombiano por el estado federal de Panamá, obra cumbre de Don Justo, quién inicio las bases doctrinales para la factura formación de la República de Panamá.

*Educador. opinion@laestrella.com.pa

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