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25 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La sociedad civil

Durante las últimas semanas se ha desatado una interesante controversia entre el gobierno y algunas organizaciones de la llamada Socieda...

Durante las últimas semanas se ha desatado una interesante controversia entre el gobierno y algunas organizaciones de la llamada Sociedad Civil, que ameritan algunas reflexiones sobre este interesante tema.

Lo primero que debemos tener es la definición de lo que se entiende por Sociedad Civil. El Banco Mundial utiliza el término Sociedad Civil para referirse a una amplia gama de organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro que están presentes en la vida pública, expresan los intereses y valores de sus miembros y de otros, según consideraciones éticas, culturales, políticas, científicas, religiosas o filantrópicas.

Por lo tanto, el término organizaciones de la Sociedad Civil, abarca una gran variedad de organizaciones: grupos comunitarios, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, grupo indígenas, organizaciones de caridad, organizaciones religiosas, asociaciones profesionales y fundaciones.

Es un hecho innegable que el tamaño, el alcance y la capacidad de la sociedad civil en todo el mundo han crecido espectacularmente durante el pasado decenio, gracias al proceso de globalización y al florecimiento de la democracia, las telecomunicaciones y la integración económica. El número de organizaciones no gubernamentales a nivel mundial aumentó de seis mil en 1990 a 26 mil en 1999 y para el 2010 se estima que se han duplicado.

Las organizaciones de la Sociedad Civil también han ganado protagonismo como actores de la asistencia para el desarrollo mundial. La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), informó que a fines del decenio de los 90 estas organizaciones construyeron anualmente con cerca de 11 mil millones de dólares de sus propios recursos a la economía mundial.

En los dos decenios pasados las organizaciones de la Sociedad Civil también hicieron notar su influencia en cuanto a la formulación de políticas públicas a nivel mundial. Esta dinámica se ve en las fructíferas campañas de apoyos a asuntos tales como la prohibición del uso de minas terrestres, la condonación de la deuda pública en países pobres, la protección al ambiente, la lucha antitabaco, temas que han movilizado a decenas de miles de personas en todo el mundo.

Una manifestación reciente de la vitalidad de la Sociedad Civil internacional es el Foro Social Mundial que se realiza anualmente desde el 2001 para tratar los temas más trascendentes de la sociedad, entre los que se destacan la protección al ambiente y los derechos humanos.

A parte de erguirse como actor fundamental en muchas partes del mundo, la sociedad civil se caracteriza por la variedad de su naturaleza y composición. Por ello, las definiciones de Sociedad Civil varían considerablemente según distintos modelos conceptuales, el origen histórico y el contexto del país donde se encuentran.

En nuestro país, el desarrollo de la organización de la Sociedad Civil es relativamente débil, si lo comparamos con la región latinoamericana. No obstante, los grupos existentes han logrado amplio reconocimiento y en muchas ocasiones han entrado en abierta confrontación con el aparato de gobierno y los dirigentes políticos.

No existe en Panamá una clara concepción de lo que es la responsabilidad social y la necesidad de incorporar a las fuerzas nacionales, a un real compromiso con el bienestar de los demás y a elevar el nivel de conciencia del papel que cada individuo tiene para el mantenimiento y el mejoramiento de los recursos de su entorno y de sus congéneres.

Los panameños debemos entender que para que el desarrollo conduzca al proceso social, las conductas y comportamientos de los actores sociales deben ser socialmente responsables y ello implica básicamente cuidar de las riquezas que nos da nuestro planeta. La medida del progreso social es el bienestar de toda la población, entendiendo el bienestar de una forma integral y entendiendo el desarrollo como un concepto que trasciende las cifras económicas para situarse en el terreno de la calidad de vida, la inclusión y la felicidad.

Los ciudadanos tienen un papel fundamental en la construcción de espacios públicos desde dónde impulsar iniciativas que contribuyan al desarrollo, a la inclusión y a la equidad, así como a la construcción del tejido social que haga esto posible.

El debate entre Sociedad Civil y gobierno, y entre Sociedad Civil y política en Panamá, debe realizarse desde un plano de altura, de manera que podamos coordinar en forma eficaz el talento de todos los panameños. Lo lamentable no es que existan grupos organizados de la Sociedad Civil en nuestro país, lo lamentable es que actualmente son una representación muy pequeña de la sociedad.

Dada la relevancia de la necesidad de iniciativas locales en la reconstrucción social para enfrentar la ola de violencia que existe en Panamá, es oportuno destacar que la Sociedad Civil, el Gobierno y la Sociedad Política deben aunar esfuerzo para consolidar a los distintos actores sociales con la perspectiva de fortalecer las salidas civilistas a la violencia y el tejido organizativo social que las impulsa.

*Analista político blandonc@cwpanama.net