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01 de Feb de 2023

  • Redacción Digital La Estrella

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Aniversario

La muerte de dos profesores, amigos y compañeros de afanes culturales, hizo que escribiera hace un año un artículo para resaltar la coin...

La muerte de dos profesores, amigos y compañeros de afanes culturales, hizo que escribiera hace un año un artículo para resaltar la coincidencia de ambos sucesos y la pérdida que representaban sendos decesos.

Unidos a estos hechos, se presentaron otras circunstancias que hicieron dedicara unas líneas para comentar con el público lector y establecer un diálogo. Dada la recurrencia a estas publicaciones, me pareció que podría mantener un espacio semanal para redactar reflexiones y gracias a la deferencia de la editora de esta sección, cada miércoles ha salido un punto de vista dirigido —sobre todo— a acontecimientos que vive la sociedad panameña.

En un principio, quien suscribe estos párrafos, pensó que habría de concretar estas tareas como forma de ejercitar la capacidad de redacción de una opinión regular. Sin embargo, la posibilidad de intercambiar con los lectores, ha hecho adquirir conciencia de que hacer este esfuerzo, supone un compromiso creciente con el público.

Javier Darío Restrepo afirma que el trabajo de los periodistas es una manera de entregar una versión de la realidad, ‘a través de la horma de sus palabras’. Esto hace que se adquiera una responsabilidad por cuidar esta capacidad de reflejar a través del lenguaje, un conjunto de acontecimientos, que constituyen el entorno de la vida cotidiana.

El país vive muchas transformaciones, producto de diferentes factores en el planeta. En el campo económico, el sistema capitalista se ha resquebrajado. En lo político, la región vive un cambio de paradigmas que antes solo se percibía como una utopía; los retos de indicadores sociales, propuestos como metas en el ambiente, la salud, alimentación, vivienda y seguridad a escala global, demuestran que los saldos están aún lejos de alcanzarse.

Este panorama obliga a utilizar los espacios de los medios de comunicación para, desde ‘las entrañas del monstruo’, como afirma Restrepo, generar ideas que permitan construir una sociedad. En ocasiones, este escenario parece una quimera, sobre todo cuando se tiene piel sensible al absurdo cotidiano, a la farsa, al circo y al espectáculo en que tiende a tornarse a veces el conjunto de relaciones entre las diferentes esferas del país.

Pero lo descarnado del asunto es que no obstante las iniciativas y estrategias, en la mayoría de las ocasiones, los resultados amplían las diferencias, se hace más complejo para quien necesita alcanzar respuestas y hay muestras de que el ritmo de las contradicciones terminan por generar una desazón en las comunidades, que puede tornarse peligrosa si no hay mayor esperanza.

Escribir en forma periódica, brinda la posibilidad de estar a la caza de temas que se requiere sean discutidos; y ahora con las nuevas tecnologías, los aportes pueden ser casi simultáneos, ya sea en los artículos y materiales de prensa, a través de los espacios que en las versiones digitales tienen los medios donde la gente expone sus consideraciones sobre el texto leído o también en el ‘chat’ en los medios audiovisuales.

En este año que llevamos de redactar y publicar todos los miércoles la columna, hemos podido conversar, intercambiar visiones con quienes nos leen. Hemos contestado misivas de quienes se han sentido con ánimo de dar un aporte sobre lo que han leído. En ocasiones para estar de acuerdo o también para mostrar su desacuerdo.

Este es el aspecto de mayor riqueza cuando se escribe y tiene o crea un motivo para que la gente responda. Eso sucedió con un trabajo sobre las mujeres agredidas, que hasta provocó una carta de un organismo gremial a un medio de comunicación, para que se terminara con la costumbre de presentar mujeres semidesnudas en ciertos diarios nacionales.

En otro caso, un escrito sobre la norma denominada zanahoria, provocó un amplio foro donde los perceptores intercambiaron puntos de vista sobre los pros y contras de esta disposición que establece una hora límite de apertura para los centros nocturnos donde se expenden bebidas alcohólicas.

Estas lecturas y comentarios de vuelta se han hecho más intensos, porque algunos amigos y amigas, tanto en el país como fuera de él, han tomado los artículos y los han reenviado a otros colegas o pares que están en sus redes sociales y esto nos permite ampliar el círculo de lectores que devuelven sus observaciones y aportes al tema en cuestión, desde sus propias perspectivas y en atención a un ejercicio autónomo de opinión.

Las dinámicas que surgen de estas prácticas nos permiten crear importantes redes a partir de esta comunicación; que se hacen necesarias para la comprensión de los fenómenos sociales y políticos actuales. Ya Adela Cortina, profesora de la Universidad de Valencia, hablaba de ‘construir comunidades de ciudadanos, de gentes que no son manejadas por otras; sino que quieren construir su propia vida’.

En épocas lejanas, escribir era un ejercicio individual. Había una amplia distancia entre quien enhebraba ideas y sus destinatarios. Hoy, esa distancia es casi invisible, porque la tecnología, permite un mayor acercamiento, una casi simultaneidad cuando se publica y las reacciones que no se hacen esperar.

Surge, sobre todo, un clima de libertad, si no hay una cortapisa o censura del medio que nos hospeda; garantía con la que se ha contado en este periodo.

Esta circunstancia aumenta el nivel de responsabilidad de quienes tenemos la oportunidad de esbozar conceptos a través de un espacio en los medios de comunicación y en este año, que llevamos en esta sección de opinión, consideramos que el mayor obsequio que nos llevamos, es la confianza y comunicación que merecen estas columnas por parte del público y que nos impulsan a continuar con este quehacer.

*Periodista y docente universitario.modestun@yahoo.es