29 de Nov de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Cuál diálogo?

El gobierno de Martinelli sigue irrespetando al pueblo panameño. Su tozudez y prepotencia lo llevan a intentar ocultar la verdad de los ...

El gobierno de Martinelli sigue irrespetando al pueblo panameño. Su tozudez y prepotencia lo llevan a intentar ocultar la verdad de los hechos, aunque la magnitud de los mismos no permite eso.

En su afán por ocultar lo acontecido, acuden a la maniobra de esgrimirse como los convocantes del diálogo, lo que resulta una afrenta a los muertos, heridos, encarcelados y reprimidos en Bocas del Toro. Decimos esto sustentado en los siguientes hechos:

Es el Órgano Ejecutivo, sin mediar consulta alguna, el que convoca a sesiones extraordinarias de la Asamblea Nacional, para presentar un proyecto de ley referente a la actividad aérea comercial, al cual le incluyen ocho temas distintos, de allí que se le denomine ‘Ley 9 en 1’ o ‘Ley Chorizo’.

Una vez en la Asamblea, todas las organizaciones que transitaron por ese recinto plantearon lo inconveniente del mismo a los intereses nacionales, pues violentaba los derechos humanos en su orden sindical, ambiental y ciudadano. Los diputados, en lugar de considerar las inquietudes de la población, proceden a coartar el derecho a la participación, llegando al extremo de sesionar impidiendo el arribo a la Asamblea de las organizaciones del movimiento social.

Cuando la Asamblea impone la Ley 30, la población llamó por diversos medios al presidente de la República a que vetara la misma, sin embargo es sancionada.

Organizaciones sindicales, ambientales, de derechos humanos, profesionales, campesinos, indígenas solicitan que se derogue la Ley; sin embargo, los voceros gubernamentales, entre ellos los ministros Alma Cortés y José Raúl Mulino, lanzan una ofensiva para que se dé inicio a su aplicación, llegando a justificar la acción de la empresa bananera en Bocas del Toro contra la organización sindical, a la misma sobre la que luego el presidente hiciera recaer la culpa de lo sucedido.

El pueblo se pregunta: ¿Por qué no se escuchó el clamor de la población? Los medios de comunicación social registran en medio de la represión el llamado de los bocatoreños al presidente para que atendiera de manera directa el problema, pero este se encontraba entretenido en el Mundial de Fútbol (¡’Voy a Sudáfrica’!).

No fue el diálogo, sino la represión la respuesta del gobierno. El saldo: Muertos, desaparecidos, heridos, lesionados de por vida, encarcelados, reprimidos y expedientes abiertos contra la población que lucha en defensa de su derecho a una vida digna.

La población panameña de diversas formas ha hecho sentir su repudio al manejo brindado por el gobierno al problema generado por la Ley Chorizo, al igual que continúa exigiendo su derogatoria, la instalación de una Comisión de la Verdad que investigue lo sucedido en Bocas y que se dé inicio a un verdadero diálogo con todos los sectores del movimiento social panameño.

Pero el gobierno sigue siendo de oídos sordos al clamor popular. En lugar de derogar la Ley 30, convoca a la Asamblea Nacional para que suspenda tres artículos de la misma (¿Cuál será la excusa de los ‘padres de la patria’? Las 40 organizaciones que pasamos por ese recinto planteamos la derogatoria de la ley 30); arremetieron con publicidad falaz ‘la ley es buena’ (Señor presidente, a su agencia de publicidad se le pasó señalar dónde están las bondades, obviamente porque no las tiene). Es más, un canal de TV, que dicen es propiedad del vicepresidente Varela, pasó un reportaje de los hechos de Bocas, donde no pudieron encontrar una sola voz del pueblo que no expresará: ‘Mataron a nuestros hermanos, perdimos nuestros ojos, nos encarcelaron, nos reprimieron, pero seguimos luchando y exigiendo que se derogue la Ley 30’.

Esto es lo que le molesta al poder económico y político, la dignidad y valentía de un pueblo. Los bocatoreños marchan hoy 8 de agosto, a un mes del asesinato del mártir de la lucha popular Antonio Smith.

Nunca hemos rehusado a dialogar, siempre que se trate de un verdadero diálogo y no de diálogos de YO con YO, prácticas muy usuales de todos los gobiernos. El actual llamado del gobierno, no parece ser la excepción, pues han impuesto a los convocados, a la facilitadora y continúan señalando que no derogarán la Ley 30. ¿Cuál diálogo?

*SECRETARIO GENERAL SUNTRACS – FRENADESO.

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