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19 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Experiencias americanas

R ueda por América Latina el concepto de cambio; y todavía cambios acelerados. Pero todos esos propósitos chocan con estructuras ancestr...

R ueda por América Latina el concepto de cambio; y todavía cambios acelerados. Pero todos esos propósitos chocan con estructuras ancestrales de nuestras limitaciones. Unos más, otros menos. La vieja historia de colonialismo, imperialismo, explotaciones por consorcios extranjeros nos han creado una dependencia tradicional. Sobre todo económica y tecnológica; y hasta cultural y social. Esto vale en la historia, la actualidad y en diferentes regímenes de gobiernos. Se ha escrito también insistentemente que las políticas nacionalistas y regionales son excelentes antídotos.

Pero hay dos elementos de tipo sociológico que en todas partes y niveles siguen siendo un lastre: La ineficacia y la corrupción. Ambos tienen que ver con la educación: En valores humanos y en capacitación. Y esto, repito, tanto en lo civil, militar, público y privado; es decir, a toda la sociedad. Lo común han sido gobiernos liberales o neoliberales con apoyo militar. Cuando surgen en el mudo nuevas corrientes de pensamiento, motivadas por las naturales presiones sociales de igualdad, libertad, progreso y justicia social, entonces se imponen los cambios. Estos deberían darse con la participación de todos, democrática e inteligentemente en civilización.

¿Pero qué ha ocurrido? Cuando se ha utilizado la fuerza popular, se ha eliminado al empresario privado con todas sus capacidades de organización y producción. Aún más terrible, se han divido los países y pueblos, cuando debe ser para todos (Cuba). Cuando electoralmente los partidos sociales llegan al poder con las reglas del capitalismo, entonces aplican la brutal represión militar (Pinochet, Torrijos, Honduras). Si los sistemas socializantes son flexibles, la base del pueblo se resiente y se divide (fatal error) y se aprovechan los sectores económicos y mediáticamente rescatan el gobierno (Chile hoy). En la encrucijada está Brasil con un líder obrero exitoso internacionalmente, con logros sociales en espera de la evaluación electoral. Ante estas situaciones contradictorias, pero reales, están varios países (Alba y los países del Río de La plata) en medio de sus procesos. Aplicando el nacionalismo en la medida en que pueden, intentando el socialismo en dosis variables, según sus posibilidades, pero las intenciones y logros de beneficios social son evidentes.

Otra cosa ocurre con la producción, donde el empresariado está alarmado, al ver afectadas sus propiedades y ganancias. Algunos se van. Este es el punto crucial donde la educación que mencioné al inicio cobra todo su valor, tanto en valores humanos, de tolerancia, respeto y justicia por las dirigencias que deberían en forma ponderada, equilibrada, tomar en cuenta a todos los ciudadanos de todo los estratos; que, como toda la sociedad, deben superarse en tecnología, eficiencia y eficacia profesional y laboral.

Cuando en forma sectaria y dogmática se pretende apresurar fórmulas que no han sido exitosas en otras experiencias (URSS) o se subvalorizan las reacciones de los militares o de las oligarquías económicas ya mencionadas, se puede caer en desviaciones muy costosas y a veces trágicas para la historia de los pueblos del continente.

Desde luego no existe unan fórmula garantizada para todos; y cada país debe ajustar su devenir inmediato a sus realidades. Casi todos los lugares tienen riquezas inmensas naturales. Pero, sobre todo, tenemos la madre tierra, capaz de darnos la seguridad alimenticia. Si se le trabaja con pasión y responsabilidad ambiental y de producción. Pero todavía lo más valioso que tenemos son nuestros cerebros y manos, que inclusive los exportamos a los países llamados monetariamente desarrollados.

Los parámetros de dependencia y desarrollo de la cultura política no son similares en todas partes, de allí que algunos no han logrado la madurez y organización política o no se dan las condiciones para los grandes cambios sociales. Aún tenemos que superar el desempleo, las pandillas con artes, deportes, bibliotecas e Internet. Pero el planeta avanza con velocidad cósmica, de allí que en la situación que sea, la base sólida del progreso sean los cambios radicales en educación, sobre todo en valores, hábitos y cultura para llegar a un Panamá mejor.

*MÉDICO Y EX MINISTRO DE SALUD.