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12 de Apr de 2021

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Genaro López

Columnistas

Este sistema está podrido

Para la partidocracia la política no es un apostolado, constituye un excelente negocio...

En medio del proceso electoral los escándalos de corrupción siguen. En relación a los casos de corrupción internacional que se siguen en Italia a Valter Lavítola y en el que se implica a funcionarios del gobierno, relacionados con los contratos de FINMECCANICA, son apenas una parte de los graves escándalos de corrupción en que se haya envuelto el gobierno. 


Estos, al igual que un sinnúmero de otros casos, deben ser investigados por un organismo realmente independiente, toda vez que sobre el Ministerio Público existe justificada desconfianza por parte del pueblo panameño, dada su proclividad hacia los gobernantes de turno. 


En medio de ello, la partidocracia de manera hipócrita, con las manos sucias por el robo y la corrupción, que durante sus gobiernos nacionales y municipales asaltaron el erario público, pretenden erigirse en paladines de la Justicia, como parte de su estrategia electoral de mentiras y engaños. No podemos olvidar que en todos los periodos de transición presidencial, todos los partidos tradicionales han establecido Pactos entre ellos para no investigar ni juzgar a los corruptos y corruptores de la esfera pública; en este mismo periodo presidencial, recordar la reunión en la Presidencia de la República entre Martinelli, Peréz Balladares, Moscoso y Torrijos. 


Para la partidocracia la política no es un apostolado, constituye un excelente negocio para los que actúan en ella (‘entran limpios y salen millonarios’, ‘entran millonarios y salen billonarios’). 


Sumado a esta reprochable conducta de la partidocracia, se trata de manipular la opinión pública a través de casas encuestadoras, uso del más vulgar e indignante clientelismo por parte de los políticos tradicionales del gobierno y la mal llamada oposición, costosas campañas publicitarias sin topes ni control, uso de los recursos del Estado para favorecer al oficialismo, promesas falaces, entrega de dineros. 


Como se ve, el aparato estatal en Panamá sufre, desde la época misma de la fundación de la República, de los vicios del patrimonialismo: desempeñar las funciones públicas, como si ellas fueran propiedad privada de quienes detentan, en un momento dado, el Poder del Estado que les ha sido conferido por el pueblo. Ello demuestra la falta de ética y pudor por parte de quienes hasta la fecha han sido elegidos para representar a la gente, al pueblo. 


El pueblo ya los conoce, por eso el 4 de mayo saldrá a votar, pero nunca más por los mismos. Hoy no tiene que elegir entre los mismos, entre los corruptos, entre los engaños, entre los miembros del círculo cero; hoy tiene su propia alternativa con sus propios candidatos, el Frente Amplio por la Democracia (FAD). 


Solo un gobierno del FAD será capaz de impulsar una investigación seria sobre estos casos de corrupción del gobierno de ahora, así como los responsables de los hechos impunes ocurridos en los gobiernos anteriores del PRD y panameñistas (CEMIS, FIS, Punta Mala, PAN, Privatizaciones, etc.). 


Este sistema está podrido. La corrupción es un sinónimo de descomposición, de putrefacción, a ello pretenden arrastrar los gobernantes y su partidocracia al país. Combatir este flagelo, que niega democracia, es uno de los compromisos del FAD. Se trata de adecentar el país, de establecer una nueva forma de hacer política ética, honesta y transparente. Una Asamblea Constituyente Originaria es Urgente, en la medida que estamos viviendo una crisis de la política, que se manifiesta en el hecho de que los representantes no representan los intereses de los representados. Una Constituyente Originaria autoconvocada, donde los diversos sectores de la sociedad panameña construyan la nueva Constitución, que siente los pilares de una sociedad con equidad y justicia social, con pleno respeto de los derechos humanos. 


SINDICALISTA