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18 de Jan de 2021

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Julio César Caicedo Mendieta Portocarrero

Columnistas

¡Yo soy el Che Guevara!

En la pared del fondo de esa berlina apestosa reclusos anteriores habían pegado con masa de arroz cocido la foto agrandada del Che Guevara

E sa mañana del 3 de Noviembre de 1968, la tercera galería de la Cárcel Modelo olía más a berrinche de orina de borrachos, que la propia desembocadura de la Bajada del Ñopo frente al mercado público.

Las horas de esa fecha novembrina, junto con el clásico hípico Presidente Remón, pasaron rápido y a ninguno en el penal parecía importarle que eran las siete de la noche y que en la celda número 13 los golpistas tenían metidos en ella a: Floyd Britton y a los poetas Álvaro Menéndez Franco y Javier Hernández.

En la pared del fondo de esa berlina apestosa los reclusos anteriores habían pegado con masa de arroz cocido la foto agrandada del Che Guevara, esa muy famosa que tomó Alberto Korda y que posteriormente fuese subastada por mucha plata en Viena.

La noche pasó contenta junto con los comentarios de Álvaro y los aromas de las flores de un palo de cangarú que también estaba cautivo esperando el amanecer, hasta que los gallos crepusculares de El Chorrillo cantaron desde la fonda de Carmen Welden. En eso llegó el desayuno de pan viril con café aguado, instante en que el Poeta Atómico exclamó: ‘¡Chucha!’, porque había llegado un pelotón de guardias que ocupaba todo el pasillo que apenas si dejaba ver al jefe Boris Martínez, quien cumplía 21 días ufanándose de haber dado el golpe de Estado a Arnulfo Arias Madrid.

Boris, con las manos en la cintura, entró al recinto señalando con el índice al Che: ‘¿Quién es el de la foto?’. Y también con voz alta contestó con la gallardía de siempre el poeta Javier: ‘¿Ese, el de la foto? Ese es el poeta Javier Hernández... Y yo... (manoteándose en el pecho)... Yo soy el Che Guevara’. Floyd soltó una carcajada, por lo que tuvieron que calmar a Boris Martínez, porque ordenó sacar al Che de la Celda para darle de palos.

Cuentan escribidores extranjeros que una de las causas por las que los dueños del mundo decidieron apoyar la sacada del país de Boris para que vendiera gasolina en Miami, fue la de querer pegarle al Che, cuando ellos tenían otro previsto para la historia. Por otro lado, al ‘Poeta Atómico’ Javier Hernández, casi todos le dan la espalda en este país. Pareciera que más han hecho por Panamá: Eladio, El Gabo, Cheo y Chespirito.

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