Temas Especiales

20 de Jan de 2021

Yolanda I. Crespo D.

Columnistas

Canadá, de Richard Ford

‘Capta la fragilidad humana, la importancia de buscar un sentido a la vida...’.

Extraña novela, dura, compasiva. Nos conmueve la épica doméstica y delictiva de una familia norteamericana común y corriente. Capta la fragilidad humana, la importancia de buscar un sentido a la vida, enfrenta conductas enigmáticas. Alegoría de un adolescente que quiere ser normal, no tiene amigos, solo a Berner, su hermana melliza. Una familia fragmentada por una decisión desafortunada que repercute en la vida de los hijos. El personaje principal, Dell Parsons, sexagenario, recuerda su juventud, relata cómo cambió su vida drásticamente.

El libro se divide en tres partes: un recuento de la vida antes del asalto al banco en Great Falls, la convivencia en familia, el atraco, Dell escapa, sobrevive en Canadá, presencia asesinatos, reconstruye su vida. Un último encuentro entre los hermanos sesentones. En 50 años, Dell solo se vio tres veces con su hermana melliza. Las relaciones elípticas familiares se dan primordialmente en Estados Unidos.

Nos dice Dell: ‘Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después. El atraco es la parte más importante, ya que nos puso a mi hermana y a mí en la senda que acabarían tomando nuestras vidas. Nada tendría sentido si no contase esto antes que nada’.

Dell, un joven de quince años, interesado en ajedrez, escapa de su país, sufre una difícil adaptación en Canadá en un mundo hostil hacia 1960. Sus padres decidieron robar un banco, no eran criminales, eran personas normales, que tomaron una mala decisión, que desintegra y destruye a la familia. Dell sobrevive, se convierte en alguien diferente, encuentra sentido a su historia a medida que la relata.

Neeva, la madre, hizo arreglos con su amiga Mildred, para que llevara a sus hijos a Canadá a vivir con su hermano, evitando que las autoridades lo enviaran a un orfelinato. Berner escapa, Dell, al llegar a Canadá, conoce personajes safios, extraños, peligrosos, lo pusieron a vivir en una casucha. Se dedica a la cacería y trabaja en el hotel de Arthur Remingler, quien en sus años mozos era conflictivo, hizo estallar un explosivo donde muere un hombre. Vive escapando de la justicia, hasta que llegan dos americanos a su hotel a buscarlo, acusarlo de un crimen cometido décadas atrás. ¿Por qué nos dejamos atraer por gente peligrosa e impredecible?

Detenida en la cárcel, Neeva, maestra de una escuela primaria, redacta la Crónica de un acto criminal cometido por una persona débil: ‘Uno es bueno si puede hacer algo malo y decide no hacerlo’. Abundan pensamientos incompletos, su versión del atraco, opiniones, racionalizaciones, palabras muy duras sobre su esposo. Ella se suicida en una cárcel de Dakota del norte. El padre salió de la cárcel, a los noventa años estaba asistiendo a su hija enferma de cáncer, intenta comunicarse con Dell.

Luego de haber presenciado Dell los asesinatos por Remingler de los dos norteamericanos, Florence, su amante, le consigue un pasaje de bus para Winnipeg, donde su hijo lo estaría esperando para acogerlo y que asista a una escuela católica.

Dell aconseja a sus alumnos desarrollar un concepto de vida como hizo Thomas Hardy (1840-1928), su idea es cruzar la frontera. La adaptación, el paso de una vida que no funciona a otra que sí funciona. Aprendió que las cosas hechas solo de palabras y pensamientos pueden convertirse en actos físicos. Treinta años nacionalizado canadiense, profesor de instituto y patrocinador de clubes de ajedrez. Se casa con una canadiense, no tuvieron descendencia. Piensa que el lugar donde vive tiene un sentido, el peso de la trascendencia.

Ford (Misisipi, 1948) ostenta un lenguaje áspero, exhibe el desencanto del derrumbe del amor, la edificación de los frágiles puentes que unen a padres con hijos; el reflejo que nos lleva a huir del pasado y extrañar lo que dejamos atrás; el refinado arte de sobrevivir, las consecuencias de tomar malas decisiones, caminos equivocados, movimiento perpetuo, la posibilidad de volver a empezar.

PSICÓLOGA