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20 de Oct de 2020

Carlos E. Rangel Martín

Columnistas

Propaganda para promover proyectos contaminantes

El papa Francisco lo advirtió, ‘Dios perdona siempre; nosotros, los hombres, perdonamos algunas veces; la naturaleza no perdona nunca

El papa Francisco lo advirtió, ‘Dios perdona siempre; nosotros, los hombres, perdonamos algunas veces; la naturaleza no perdona nunca si la maltratamos’, y la mayoría ciudadana está enterada de qué sucedió cuando algunos negociantes inescrupulosos vertieron Atrazina en las aguas del río La Villa, seguramente pensando que pasaría desapercibida, como a menudo sucede.

Lamentablemente, la contaminación frecuentemente incluso es aprobada por algunos funcionarios gubernamentales, que piensan que la naturaleza difícilmente toma represalias cuando la ultrajamos. Como ejemplo tenemos la aprobación de la siembra de maíz transgénico, que algunas gigantescas compañías transnacionales promueven como el avance agrícola non-plus-ultra; pero que no consiste en modificar semillas de maíz que necesariamente sea más lozano, sino que es más resistente a nuevos insecticidas más poderosos, que terminarán contaminando todavía más nuestras tierras interioranas.

Por algo una siembra de maíz transgénico requiere de una franja que la separe de otros cultivos; porque los nuevos insecticidas arruinarán todo lo que no haya sido modificado genéticamente para tolerarlos. Desafortunadamente, los seres humanos no hemos sido modificados genéticamente para resistir dichos insecticidas, y las personas expuestas a ellos sufren severas enfermedades, principalmente de la piel, algo que no aparece denunciado en los periódicos, porque no afecta a una multitud de personas, como el agua del río La Villa.

Como segundo ejemplo, el 4 de julio los principales diarios del país publicaron un anuncio de otros inversionistas que prometen energía eléctrica a 8.8 centavos por kilovatio-hora, por 20 años, ‘para convertir a Panamá en un exportador neto de energía y gas natural, abaratar el costo de la energía manteniendo la estabilidad del suministro, y reducir los subsidios’. ¿Pensarán quienes idearon esta propaganda que la mayoría de los panameños somos tan ingenuos como para creerles que Panamá se convertirá en un país autosuficiente cuando la operación de las plantas mencionadas, aunque en menores cantidades, requiere importar gas y diesel; o creerles que los precios no aumentarán durante 20 años; o que el Kilovatio-hora costará 8.8 centavos, cuando la energía hidroeléctrica tiene un menor costo de producción, pero la venden al mismo precio que la producida por los generadores que operan con Bunker y, según fuentes oficiales, en 2013 algunos clientes terminaron comprándola a 20 centavos/Kilovatio-hora?

Ni siquiera la redacción del anuncio fue clara, porque menciona ‘el suministro del ciclo combinado de gas por Alstom Energy’, algo que no tiene sentido, pues la palabra ‘ciclo’ significa: ‘Serie de fases por la que pasa un fenómeno periódico hasta que se reproduce una fase anterior’, lo que no constituye equipo físico alguno. La expresión debió ser ‘el suministro de una planta generadora de electricidad de ciclo combinado de gas por Alstom Energy’. Seguro que quienes idearon esta propaganda defectuosa dirán que los expertos saben a qué equipo hace referencia la misma; pero nadie publicaría semejante anuncio a página entera en los diarios de mayor circulación, a menos que desee que la ciudadanía adquiera un idea imprecisa de qué está promoviendo.

Finalmente, he escuchado que otro contratista le ofrecerá al nuevo gobierno nuevas plantas generadoras de electricidad que consumen carbón, anunciando que producen electricidad a menores costos que los generadores que operan con Bunker, pero que son las plantas que más contaminan la atmósfera, con el bióxido de azufre y los óxidos de nitrato que expulsan y que, al mezclarse con agua de lluvia, producen ácido sulfúrico, nitrato de amonio y ácido nítrico, que a su vez contaminan los suelos y exterminan toda vida animal y vegetal en donde se acumulen dichas lluvias, ya sean ríos, lagos o lagunas. Estas llamadas ‘lluvias ácidas’, incluso han sido motivo de serias quejas del gobierno canadiense al gobierno estadounidense, porque las nubes contaminantes provienen de las industrias ubicadas al norte de EE. UU.

Lo que muchos nos preguntarnos es ¿hasta cuándo nuestros gobiernos piensan seguir promoviendo la instalación de plantas generadoras de electricidad a base de gas, combustibles fósiles, o carbón, que intoxican el aire que respiramos y contribuyen a causar enfermedades respiratorias, que se estima que causan la muerte de 5,000 personas anualmente en Norteamérica? ¿Acaso el cambio total a modernas tecnologías renovables que generen electricidad sin contaminar nuestro ambiente puede ser evadido, o será que están esperando una crisis sanitaria peor que la del río La Villa?

*JUBILADO DEL CUERPO DE INGENIEROS DE EE. UU.