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28 de Feb de 2020

Guillermo Rolla Pimentel

Columnistas

Panameñismo real

‘Desde toda la historia se ha luchado por mantener y desarrollar esa nacionalidad’.

Panameñismo real
Panameñismo real

Al citar el término panameñista me quiero referir al concepto estratégico nacionalista, como se aplica en muchos países en promoción y defensa de la tierra, su gente y la cultura de un lugar geográfico específico. Generalmente las características de ese lugar, macro o micro por sus dimensiones, las da su geografía su ubicación y la sociología de una época determinada.

Somos un estrecho geomarítimo que une al mundo y da paso a múltiples ciudadanos procedentes de todos los lugares del planeta. Muchos vienen en tránsito, otros utilizan nuestra posición para hacer negocios y luego se regresan. Pero muchos nos hemos quedado aquí como nativos o nietos de inmigrantes que encontraron aquí el sitio ideal de vivir con nuestro calor; disfrutando de las bellezas del trópico caribeño, de su sol, su alegría y la grata tranquilidad de su gente y su ambiente. Hay Smith, Wong, Chevalier, Mayani, Tagarópulos, Rodríguez Lopolitos junto a Chifundos, Chimbombo. Es decir, gentes de muchos lugares y religiones que hicieron de esta ‘Pacha mama’ su paraíso, y crearon el panameñismo.

Desde toda la historia se ha luchado por mantener y desarrollar esa nacionalidad. Hemos sido colonia, dependientes y explotados, pero hemos logrado la autoestima y el orgullo de tener una nación independiente, soberana y cada vez más rica en valores, economía y estructuras que nos permitan actuar y ser reconocidos en el mundo como un pequeño gran país.

Desde hace dos siglos se ha venido formando, creciendo y madurando ese pensamiento de panameñidad que nos permita atesorar cultura y riquezas. El ‘pro mundi beneficio’, como objetivo altruista universal, ha influido en el carácter cosmopolita e internacionalista de nuestro actuar y ha sido aprovechado en su beneficio por fuerzas económicas externas. No solo por el uso del comercio mundial como canal, sino como punto estratégico financiero transnacional, desde Portobelo y antes. El panameñismo lo constituimos todos los que aquí sudan, invierten, cantan y se esfuerzan por crear un Panamá mejor. Desde siempre existió. Acción Comunal lo hizo una ideología y el Dr. Arias le dio contenido; pero toda la ciudadanía y los políticos han aplicado sus conceptos fundamentales como vía de desarrollo histórico. Los liberales tradicionales como productores, los trabajadores y los indígenas han puesto su valentía y su sangre en ese camino, hasta los militares en su dictadura recurrieron a las pancartas nacionalistas para ser tolerados.

En este mundo, cada vez más globalizado, va perdiendo su color y su esencia, las vivencias locales. La música, el idioma, la cultura, la historia, el civismo y hasta la economía, son baluartes de ese panameñismo. Si eso no se protege, se pierde hasta la gobernabilidad. En Europa hay países hasta con varios idiomas y en Oriente Medio con varios entes religiosos fraticidas.

Por aquí pasan las mercancías, las materias primas, el dinero y somos puerto, banco y dormitorio de empresarios, comerciantes y trabajadores. Cuando actúan con la dedicación y el cariño de la panameñidad, convierten esta sociedad en el objetivo de la vida para la felicidad y el progreso de todos. Desafortunadamente existe la táctica de la competencia y otras metrópolis económicas que tiene otras fuerzas y habilidades, siempre han pretendido aprovecharse de nuestra cintura y usufructuar de nuestras ventajas. De allí la trascendencia del panameñismo como estrategia de un sistema de gobierno que promueva un pro mundi servicio de la más alta calidad, para que redunde en un ‘pro Panamá beneficio’; traducido en una óptima calidad de vida, de índices desarrollo humano, de felicidad ciudadana, de eficiencia funcionaria, de prístina honestidad, con ‘el pueblo primero’, que nos permita con nuestro desarrollo social, cumplir con eficacia con la función de puente del mundo. Ese devenir la educación de nuestra gente es un valor esencial, la capacidad y el trabajo son la fuente de producción, justicia y seguridad. La valorización de lo nuestro debe prevenir la intromisión en las actividades productivas, de factores e intereses ajenos a los radicados aquí. El Crecimiento Económico repercutiendo en el desarrollo social tiene concretarse en la vida de los panameños y panameñas. Especialmente los más humildes. Las presiones financieras internacionales, la OCDE, los TLC y todos los acuerdos internacionales debe observarse con el prisma del panameñismo.

Nos han pasado muchos goles en el pasado por ignorancia, ingenuidad, astucia y aún por conveniencias personales, a veces disfrazadas de grandes conquistas y publicitadas como importantes logros, que al final han resultado fiascos y fraudes que terminan perjudicando al pueblo y a la historia. (Tratado de Neutralidad).

Hoy, buscamos la justicia gubernamental, la auditoría forense, la ampliación del Canal, la eficacia ejecutiva estatal, la seguridad alimenticia, la transparencia, la salud ambiental, la indemnización a las violaciones de los DDHH, y tantas otras tareas pendientes con los más humildes. En todo esto tiene que estar el concepto de Panameñismo como procedimiento ejecutivo real y eficaz.

MÉDICO